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16.90.- Releyendo

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
sad-woman-hugging-herself.jpg

Imagen web
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Cae la noche entre sermones la senda
misteriosamente nos hacía compañía.
Burlados por el tiempo que nos ceñía,
releíamos al pasado en esta enmienda.

No hay quién a las palabras defienda,
sin el perdón con el que siempre reñía,
con un eco del viento que me gruñía,
cuando de algún frío suspiro dependa.

Para cuando el tiempo acabe por releer,
las alegorías que con un tímido beso
se fundieron en el alma podré descreer;

que fue esa la faceta del amor confeso,
que fue insensato, que pude desposeer
de su querer, sin salir él herido o ileso.


Marianne*
 
Burlados por el tiempo que nos ceñía, releíamos al pasado en esta enmienda.
Para cuando el tiempo acabe por releer, las alegorías que con un tímido beso
Hermoso y triste poema!!! Todo dado y todo perdido, todo entregado y nada absorbido, ni siquiera el soplo del viento que hubo en ese beso. ¡Magnífico poema! Un placer disfrutar de su melancólica y bella poesía, MARIANNE, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
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Cae la noche entre sermones la senda
misteriosamente nos hacía compañía.
Burlados por el tiempo que nos ceñía,
releíamos al pasado en esta enmienda.

No hay quién a las palabras defienda,
sin el perdón con el que siempre reñía,
con un eco del viento que me gruñía,
cuando de algún frío suspiro dependa.

Para cuando el tiempo acabe por releer,
las alegorías que con un tímido beso
se fundieron en el alma podré descreer;

que fue esa la faceta del amor confeso,
que fue insensato, que pude desposeer
de su querer, sin salir él herido o ileso.


Marianne*

Ni un tímido roce de labios pudo salvar lo que estaba perdido.
Besos dulce Marian
 
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Cae la noche entre sermones la senda
misteriosamente nos hacía compañía.
Burlados por el tiempo que nos ceñía,
releíamos al pasado en esta enmienda.

No hay quién a las palabras defienda,
sin el perdón con el que siempre reñía,
con un eco del viento que me gruñía,
cuando de algún frío suspiro dependa.

Para cuando el tiempo acabe por releer,
las alegorías que con un tímido beso
se fundieron en el alma podré descreer;

que fue esa la faceta del amor confeso,
que fue insensato, que pude desposeer
de su querer, sin salir él herido o ileso.


Marianne*
Ver el tiempo entre imperfecciones, ver lo descreido
del amor y anunciar asi que uno quiere salir pleno
de esas secuencias que oprimen. una excelente obra.
plenitud de sinceridad. saludos amables de luzyabsenta
 

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