Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
171. Carne de cañón.
Es carne de cañón, de los infantes
tesoro que la muerte ya acicala
brindando la mortaja que la bala
la vida arrebató de sus semblantes.
Los gajes del oficio son flagrantes
y muestran sin piedad, a gran escala
infierno de metralla con bengala
en rostros mortecinos y sangrantes.
Y pierden, de la vida la batalla
labrando su sepulcro, sin zalemas
al mérito reciben su medalla.
Es triste describir en mis poemas
barbarie sin razón, que el mundo calla
y a Dios, le proliferan anatemas.
Busquemos los problemas:
La culpa se le exime al militante
que presto le obedece al gobernante.
El Armador de Sonetos.
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