172. El Pozo
En el pozo una roldana
fue testigo singular
de aquel suceso tan triste
tan penoso, tan audaz.
Metió al bebé en una cesta
(su expresión es de cristal)
por la garrucha una cuerda
(su cabello es alquitrán)
y dejó colgado al niño.
(en el alma: Satanás).
-¡Baja enseguida o la corto!-
dijo sacando un puñal.
-¡Te juro por lo sagrado
que me las vas a pagar!-
-Me engañaste sin remedio,
me quitaste toda paz,
y ahora quiero vengarme,
verte sufrir con crueldad-
El sol se confabulaba
abrasando sin piedad.
Su frente sudor perlaba
como si fuera metal,
los ojos se le inyectaron
como lavas de volcán.
Aturdido por las iras
empezaba a delirar,
con un traspiés cayó al pozo
y ya no salió jamás.
Las nubes cubrieron todo
y comenzó a lloviznar.
xxx
Churrete
En el pozo una roldana
fue testigo singular
de aquel suceso tan triste
tan penoso, tan audaz.
Metió al bebé en una cesta
(su expresión es de cristal)
por la garrucha una cuerda
(su cabello es alquitrán)
y dejó colgado al niño.
(en el alma: Satanás).
-¡Baja enseguida o la corto!-
dijo sacando un puñal.
-¡Te juro por lo sagrado
que me las vas a pagar!-
-Me engañaste sin remedio,
me quitaste toda paz,
y ahora quiero vengarme,
verte sufrir con crueldad-
El sol se confabulaba
abrasando sin piedad.
Su frente sudor perlaba
como si fuera metal,
los ojos se le inyectaron
como lavas de volcán.
Aturdido por las iras
empezaba a delirar,
con un traspiés cayó al pozo
y ya no salió jamás.
Las nubes cubrieron todo
y comenzó a lloviznar.
xxx
Churrete