18.31.- Háblame de mí

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA



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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L
 


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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L

Parece que por mucho que te hable ese subconsciente al que apelas no consigue eliminar completamente ese sentimiento que aún queda anclado en lo más profundo del corazón.

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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L
Bello y triste. Pero no pasa nada, es así. Cuando se ama con la verdad de uno mismo, suele pasar esto. Saludos bella poeta.
 


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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L
Hermoso nostálgico y profundo soneto...grato leerte , un abrazo
 


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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardada presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L
Quieres clavar aún más esa espina. Tienes oficio. Saludos cordiales, María Anné.
 

Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.
De cuando al atardecer, llenabas de algodones, las filosas espinas de los cactus en ese desierto que de tanto amarlo te sonaba a mar, los coyotes delfines, los alacranes gaviotas. Te cuento cuando por la noche bajabas escaleras de la luna subir y arrojarte al horizonte donde conversabas con conservados piratas.
 


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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L

Un sentimiento que llevas tatuado en el alma.
Bellísimo querida Marianne.
Besoss
 


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Habla de aquel silencio con su esencia
cuando emigran las gaviotas en la arena
que quema, bajo la mirada que te condena
a guardarme con esa nostálgica inocencia.

Menciona que mi acobardaba presencia
vistió de mentiras esta innombrable pena,
que me acaricia con su pesada cadena
hasta arrastrar el verbo de mi ausencia.

Háblame de mí, de lo que fui testigo
antes de que de un último aliento,
mientras las espinas se secan conmigo;

enséñame que en el tumultuoso viento
se disipó todo inútil recuerdo contigo,
hasta lo que de ti todavía hoy siento.


María Anné
L
Eso tiene el amor que traiciona, ese amor que era entrañable, ahora acabado en pena grande, muy bella tu prosa, por qué será que mientras más triste son nuestras letras, más hermosas suenan, quizás los poetas están hechos para ahondar en los sentimientos profundos y quizás el mensaje de esa pena es tan reconfortante cuando sale al exterior, que transmiten mucha belleza, digo quizás porque la prosa puede tener un mensaje diferente, yo lo interpreto así, esto fue lo que me llegó, un abrazo Mariaane
 
De cuando al atardecer, llenabas de algodones, las filosas espinas de los cactus en ese desierto que de tanto amarlo te sonaba a mar, los coyotes delfines, los alacranes gaviotas. Te cuento cuando por la noche bajabas escaleras de la luna subir y arrojarte al horizonte donde conversabas con conservados piratas.
Gracias por tus palabras Cris, saludos cordiales
 

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