Nommo
Poeta veterano en el portal
Pude estar ahí, contigo,
contemplando el panorama.
Vi a la ardilla colorada corriendo,
como saltimbanqui, de rama en rama.
Al castor desnudo, compilando troncos
de los árboles, que hubo serrado, royéndolos,
con afilados incisivos de mandíbulas rítmicas,
que prensan y penetran la masa de madera maciza...
Anduvimos hasta el cobertizo.
El río frenaba de golpe, en el dique.
Los castores, como buenos ingenieros de caminos.
Y nosotros, como pareja de Neanderthales.
Adán y Eva, muy lejos del ferrocarril.
Lejos de la vela, incluso, que usarán nuestros descendientes,
en sus chozas, al anochecer, para iluminarse.
¡ Lejos de la cinematografía del siglo XX !
Y de los largometrajes de dibujos animados.
Lejos del Renacimiento italiano,
o de la llegada al Nuevo Mundo.
Portugueses que ven, a lo lejos, Bracantis.
La isla también denominada Atlántida.
Y vimos, en el horizonte, sobrevolando el océano,
a una dama esbelta y hermosa como pocas.
Lorelei escapaba del hundimiento.
Lorelei se escondía de nosotros.
contemplando el panorama.
Vi a la ardilla colorada corriendo,
como saltimbanqui, de rama en rama.
Al castor desnudo, compilando troncos
de los árboles, que hubo serrado, royéndolos,
con afilados incisivos de mandíbulas rítmicas,
que prensan y penetran la masa de madera maciza...
Anduvimos hasta el cobertizo.
El río frenaba de golpe, en el dique.
Los castores, como buenos ingenieros de caminos.
Y nosotros, como pareja de Neanderthales.
Adán y Eva, muy lejos del ferrocarril.
Lejos de la vela, incluso, que usarán nuestros descendientes,
en sus chozas, al anochecer, para iluminarse.
¡ Lejos de la cinematografía del siglo XX !
Y de los largometrajes de dibujos animados.
Lejos del Renacimiento italiano,
o de la llegada al Nuevo Mundo.
Portugueses que ven, a lo lejos, Bracantis.
La isla también denominada Atlántida.
Y vimos, en el horizonte, sobrevolando el océano,
a una dama esbelta y hermosa como pocas.
Lorelei escapaba del hundimiento.
Lorelei se escondía de nosotros.
Última edición: