MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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De tu silencio aprendí
el lenguaje corporal de la herida,
me encaminé a leerte de puntillas
sin opacar la agonía que riges.
Aprendí a escucharte sin verte.
A mirarte y jugar a las escondidas,
a llorar a ciegas en arena mojada
donde se mece tu intensa melancolía.
Quisiera decirte que aún supongo
de tu desamor, que es mejor trasnochar
con tu ausencia en el viejo polo
solo para la costumbre del añoro.
Te permití acariciarme con miedo,
ahí donde tú sarcasmo tiene un clero
del que solo tú con tu afónica maestría,
irrumpen con tu fantástico destierro.
María.