20.84.- Trazos, intactos.

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA




La piedra sigue hilvanando
en la hiedra,
son migajas de mí,
trazos de sal y cal
esculpiendo “al mártir...”
que la poesía desconocía.

Fue una herida esculpida,
donde aquel artista
fue un espejo con alma,
su delicada silueta de paja
adornaba el fuego
de la mañana...

como si fuese,
un beso de barro
pintado las nubes
invisibles
del mañana.

No solo fue un trazo
borroso,
fue un árido silencio
dormido
en el intacto
ombligo
de aquel frío.


Marianne*





 
Última edición:



La piedra sigue hilvanando
en la hiedra,
son migajas de mí,
trazos de sal y cal
esculpiendo “al mártir...”
que la poesía desconocía.

Fue una herida esculpida,
donde aquel artista
fue un espejo con alma,
su delicada silueta de paja
adornaba el fuego
de la mañana...

como si fuese,
un beso de barro
pintado las nubes
invisibles
del mañana.

No solo fue un trazo
borroso,
fue un árido silencio
dormido
en el intacto
ombligo
de aquel frío.


Marianne*






El paso del tiempo todavia no acostumbrado a ese dolor, hallar en el
la alquimia colgada de unas sensaciones que se desnudan en los
habitaculos del alma. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 



La piedra sigue hilvanando
en la hiedra,
son migajas de mí,
trazos de sal y cal
esculpiendo “al mártir...”
que la poesía desconocía.

Fue una herida esculpida,
donde aquel artista
fue un espejo con alma,
su delicada silueta de paja
adornaba el fuego
de la mañana...

como si fuese,
un beso de barro
pintado las nubes
invisibles
del mañana.

No solo fue un trazo
borroso,
fue un árido silencio
dormido
en el intacto
ombligo
de aquel frío.


Marianne*





Hola como estas? hacia tanto ! veo que salimos de la estructura, aprendiste a nadar? Es un océano inmenso pero lo haces muy bien, me sentí feliz en tus letras. Besos miles!
 
Excelente poema, muy interesante cada verso, me gustó.

Te saludo cordialmente.
 



La piedra sigue hilvanando
en la hiedra,
son migajas de mí,
trazos de sal y cal
esculpiendo “al mártir...”
que la poesía desconocía.

Fue una herida esculpida,
donde aquel artista
fue un espejo con alma,
su delicada silueta de paja
adornaba el fuego
de la mañana...

como si fuese,
un beso de barro
pintado las nubes
invisibles
del mañana.

No solo fue un trazo
borroso,
fue un árido silencio
dormido
en el intacto
ombligo
de aquel frío.


Marianne*






Entre piedras y hiedras se hilvanan tus tristezas con bellas impagenes. Mi saludo cordial.
 

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