César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Noche del 25. Y otra vez el exceso, y dale con la irracionalidad, el fuego nocturno, la alegría superficial maligna de estos días.
Me aturde esta atmósfera de estupidez elegida, de desentendimiento para con las esencias... Esta complicidad tácita y millones de veces repetida con el absurdo porque es cómodo y porque una pieza de carne espera por nuestros dientes en el congelador.
Me duele la cabeza.
Conste, no he bebido otra cosa que mediocridad. Me duele el alma hueca, el vacío que nada llena... ¡ni la mar! Me duele la noche vestida de sí misma, tan desnuda y tan no vista. Me duele a sangrar el verso pisoteado bajo los compases de un implacable presente de muelas picadas expuestas. Tal vez sexo y alcohol planos, de presente mezquino, como una falta de poemas.Y no hay ventana que contenga estos taladros picoteando el cráneo, pastillas de puñal en el abdomen... ¡Coño!
César y nadie ha nacido por aquí. 2019.
Me aturde esta atmósfera de estupidez elegida, de desentendimiento para con las esencias... Esta complicidad tácita y millones de veces repetida con el absurdo porque es cómodo y porque una pieza de carne espera por nuestros dientes en el congelador.
Me duele la cabeza.
Conste, no he bebido otra cosa que mediocridad. Me duele el alma hueca, el vacío que nada llena... ¡ni la mar! Me duele la noche vestida de sí misma, tan desnuda y tan no vista. Me duele a sangrar el verso pisoteado bajo los compases de un implacable presente de muelas picadas expuestas. Tal vez sexo y alcohol planos, de presente mezquino, como una falta de poemas.Y no hay ventana que contenga estos taladros picoteando el cráneo, pastillas de puñal en el abdomen... ¡Coño!
César y nadie ha nacido por aquí. 2019.