[h=3]Al despertar vi la carta sobre tu lado de la cama[/h]
escribiste que te cansaste de que el cielo siempre fuera azul
y que tus zapatos siempre fueran los rojos
que no entendías la causa del llanto que dormía contigo cada noche
que por mas que te bañaras no se borraban las estrellas en tu rostro
que estabas rodeada de fantasmas que comían bebían y no pagaban
que solo había un camino en tu vida pero no había vida en tu camino
que se habían cerrado los únicos oídos que se enamoraban con tus poesías
que si había un corazón enamorado de tu locura no era el mio
que ya mi perfume no era el mismo
que mis labios tenían otra temperatura
que mis ojos habían comprado dudas
que ya mis poemas no hablaban de ti
que mi luna no era tu luna
y que si antes tu eras mi lluvia, mi novela, mi poesía, mi mural, mi droga,
mi zahir, mi revolución, mi alfa y omega, eso había cambiado porque ahora te sentías como un banco de semen
por ultimo decías después de siete puntos suspensivos en los pies de la hoja
que estabas en la cocina
que tuviera mucho cuidado en donde pisaba para no mancharme
y que no se me ocurriera sacar el cuchillo de tu cuello ni llorar ni lamentarme
escribiste que te cansaste de que el cielo siempre fuera azul
y que tus zapatos siempre fueran los rojos
que no entendías la causa del llanto que dormía contigo cada noche
que por mas que te bañaras no se borraban las estrellas en tu rostro
que estabas rodeada de fantasmas que comían bebían y no pagaban
que solo había un camino en tu vida pero no había vida en tu camino
que se habían cerrado los únicos oídos que se enamoraban con tus poesías
que si había un corazón enamorado de tu locura no era el mio
que ya mi perfume no era el mismo
que mis labios tenían otra temperatura
que mis ojos habían comprado dudas
que ya mis poemas no hablaban de ti
que mi luna no era tu luna
y que si antes tu eras mi lluvia, mi novela, mi poesía, mi mural, mi droga,
mi zahir, mi revolución, mi alfa y omega, eso había cambiado porque ahora te sentías como un banco de semen
por ultimo decías después de siete puntos suspensivos en los pies de la hoja
que estabas en la cocina
que tuviera mucho cuidado en donde pisaba para no mancharme
y que no se me ocurriera sacar el cuchillo de tu cuello ni llorar ni lamentarme