Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
277. El mar y la roca.
El mar apasionado se desboca
y rompe en destellante serpentina
albura en su disfraz, con ritmo evoca
piruetas de la grácil bailarina.
Con ímpetu sutil lamió la roca
porfiando en conquistar a su inquilina
con táctica tan lerda se equivoca
y cambia de manera repentina.
Decreta la estrategia y se coloca
impávido al ataque en la neblina
la mima y con terneza la retoca
logrando desgastarla por la esquina.
Ufana me erosionas con tu boca
si besas de manera clandestina.
El Armador de Sonetos.