293. Hacia Santiago
De malvas en la aurora rompe el día
que anuncia otra jornada de calor,
de sol, de sufrimiento, de dolor...
y el ímpetu inicial se oscurecía.
Inmensos horizontes que se alejan
conforme mi camino se aproxima.
El cuerpo su patíbulo sublima,
mis ojos el desánimo reflejan.
Los trinos de un jilguero de cristal
disfrazan mi cansancio de alegría.
¿Acaso le perturba mi agonía?
¿Su cántico es ayuda celestial?
Las torres de Santiago están alerta
retando con dureza al peregrino.
Persigo casi a tientas mi destino
llorando con el alma ya desierta.
Las lágrimas comienzan a brotar,
elevo hacia los cielos mi mirada
buscando una señal esperanzada.
¡Misión del peregrino es caminar!
xxx
Churrete
De malvas en la aurora rompe el día
que anuncia otra jornada de calor,
de sol, de sufrimiento, de dolor...
y el ímpetu inicial se oscurecía.
Inmensos horizontes que se alejan
conforme mi camino se aproxima.
El cuerpo su patíbulo sublima,
mis ojos el desánimo reflejan.
Los trinos de un jilguero de cristal
disfrazan mi cansancio de alegría.
¿Acaso le perturba mi agonía?
¿Su cántico es ayuda celestial?
Las torres de Santiago están alerta
retando con dureza al peregrino.
Persigo casi a tientas mi destino
llorando con el alma ya desierta.
Las lágrimas comienzan a brotar,
elevo hacia los cielos mi mirada
buscando una señal esperanzada.
¡Misión del peregrino es caminar!
xxx
Churrete