María la Ausente
Poeta recién llegado
Un martes muy redondo.
Círculos y círculos mareando a las magnolias,
Y luego una cajita llena de tabaco.
Mmm.
Se abrió y el vicio me tragó.
Vi resbalar una cana en aquella curva color carne
(que una vez sostuviste).
Cada año es mi primera vez -
- Lunática de ojos grandes -
gritaron a lo lejos.
Y del techo, goteaba ironía que mojó el espeso pelambre,
de aquella insólita -
- A quien fotografían tanto, se convierte en un mueble -
Soy la mesa. Vos, quien pone las cartas sobre ella.
Quien cruza la pierna y, el tic,
termina por estremecerlo.
Já.
La lujuria tiene sonrisa, pero los dientes ama-rillos.
Y esas dos palabras, ocho letras y sentido malgastado,
las dije de nuevo, a los diez y ocho.
Al quince para las doce del cuatro
las tragué con tequila.
A los diez y nueve, quedaban cachitos-
Vendo sobras, pero,
recibo a cambio gritos, mordidas y,
y
-Rechazo- silencios desesperados.
Círculos y círculos mareando a las magnolias,
Y luego una cajita llena de tabaco.
Mmm.
Se abrió y el vicio me tragó.
Vi resbalar una cana en aquella curva color carne
(que una vez sostuviste).
Cada año es mi primera vez -
- Lunática de ojos grandes -
gritaron a lo lejos.
Y del techo, goteaba ironía que mojó el espeso pelambre,
de aquella insólita -
- A quien fotografían tanto, se convierte en un mueble -
Soy la mesa. Vos, quien pone las cartas sobre ella.
Quien cruza la pierna y, el tic,
termina por estremecerlo.
Já.
La lujuria tiene sonrisa, pero los dientes ama-rillos.
Y esas dos palabras, ocho letras y sentido malgastado,
las dije de nuevo, a los diez y ocho.
Al quince para las doce del cuatro
las tragué con tequila.
A los diez y nueve, quedaban cachitos-
Vendo sobras, pero,
recibo a cambio gritos, mordidas y,
y
-Rechazo- silencios desesperados.
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