Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Camino.
400 metros
para llegar a mi domicilio.
En la esquina, un joven extremadamente delgado
luciendo un chaleco fluorescente
de los que usan habitualmente los cuidacoches.
-Señor, tendría una moneda?
-Es que me atacó fuerte el hambre.
Mientras saco de mi bolsillo una moneda de 10 pesos, pienso:
-Otra víctima del veneno hecho con residuos de cocaína, ácido sulfúrico y queroseno,
llamado pasta base.
300 metros.
Siento pasos que se acercan corriendo
dejándome atrás
- ¡gracias señor!
-¡Qué tristeza!
-Ya juntó para su dosis y corre hacia "la boca" a remediar la "fisura" de su angustia.
200 metros.
El chaleco fluorescente parece que vuela.
100 metros.
Es extraño,
ha desaparecido.
20 metros.
Con la boca llena, sale de la panadería y me levanta el pulgar.
Él,
feliz con su bizcocho,
yo,
avergonzado hasta la médula..
400 metros
para llegar a mi domicilio.
En la esquina, un joven extremadamente delgado
luciendo un chaleco fluorescente
de los que usan habitualmente los cuidacoches.
-Señor, tendría una moneda?
-Es que me atacó fuerte el hambre.
Mientras saco de mi bolsillo una moneda de 10 pesos, pienso:
-Otra víctima del veneno hecho con residuos de cocaína, ácido sulfúrico y queroseno,
llamado pasta base.
300 metros.
Siento pasos que se acercan corriendo
dejándome atrás
- ¡gracias señor!
-¡Qué tristeza!
-Ya juntó para su dosis y corre hacia "la boca" a remediar la "fisura" de su angustia.
200 metros.
El chaleco fluorescente parece que vuela.
100 metros.
Es extraño,
ha desaparecido.
20 metros.
Con la boca llena, sale de la panadería y me levanta el pulgar.
Él,
feliz con su bizcocho,
yo,
avergonzado hasta la médula..
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