Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
405. Un adiós y sin mañana.
Recuerdo aquel ocaso en que llovía
y el beso que dejaste por testigo,
residuo de un amor, sutil castigo,
perfidia y desencanto en sincronía.
Con rictus de dolor y simpatía
semejas despedirte de un amigo,
desdén que por irónico maldigo
en pago a la traición de tu osadía.
Ahora con misivas y con llanto
pretendes que me olvide de lo vana
que fue tu relación, y en adelanto
franqueas ya las puertas de la aduana.
Lamento prolongar tu desencanto
lo nuestro fue un adiós y sin mañana.
El Armador de Sonetos
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