Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
423. Qué poco
Con saña desollaste mi argumento,
la impronta de un suspiro en cada verso,
lo engrapas a tu diario de lo adverso
y ultimas al amor sin sentimiento.
¿Locura de mi mente? o ¿fue tu cuento
narrándome un romance en el anverso,
etéreo silogismo al universo
impávido, sucinto y sin talento?
Ahora el corazón está marchito
y extraña de tus labios lo que tuvo:
los besos con la firma del suscrito
y un ciento de caricias que contuvo.
Despierto es que te sueño y lo medito:
qué poco nos duró lo que no hubo.
El Armador de Sonetos
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