Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
433. Infinito
La idea es inefable y me sacude
las últimas neuronas de la mente,
si es que antes del ayer, de toda gente
pasó ya un infinito, ni se dude.
Y el día que la muerte me salude
al tiempo que me vuelva evanescente
tendré en la eternidad sin que recuente
el número infinito que me elude.
La lógica su escala ha decantado:
el cero es el presente, es lene espada
que angustia y atormenta al secuestrado
que sueña con final de mascarada.
Eterno es mi sufrir aletargado
que implora un infinito y no la nada.
El Armador de Sonetos