Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
437. La villa de la Asunción.
Mosaico de matices que engalana
las rúas que entretejen laberintos
y reptan de la torre los distintos
tañidos que profiere la campana.
El día es especial, y de mañana,
los fieles ornamentan los recintos
con flores a la Virgen, los jacintos
rebosan su perfume en porcelana.
Las fiestas patronales, el orgullo
del pueblo que desvive en emociones,
con gran algarabía y al arrullo
de viejas letanías y canciones.
Mi grito, que no pasa de murmullo:
No pierdan estas bellas tradiciones
El Armador de Sonetos
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