Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
443. El relojero.
Intrínseca obsesión, la que se añeja
y arraiga desde joven en el viejo
que enfila su destreza en el manejo
de aquella maquinaria tan compleja.
La fuente de los tiempos la bosqueja
y sueña en descubrir un aparejo
que mienta a lo que mira en el espejo
verdades que entrelazan moraleja.
La vida se evapora en un intento
las horas lo revuelcan sin que sienta
y gime compungido el detrimento
de aquella ofuscación que le atormenta.
Los años le propinan escarmiento
y sabe que ya es tiempo de la cuenta.
Angel
El Armador de Sonetos
Lego, ergo cogito.