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Uff, un desgarrador y cruel relato has creado en esta prosa, una descripción real de las cosas que suceden en el mundo, un mundo que creamos entre todos de generación a generación, cuantas historias se verán reflejada en esta "historia" tan bien relatada, pero que da escalofríos leerlas!! Pero siento que siempre hay un momento, un hecho, una circunstancia e que se le "cae la ficha" a todos los que de alguna u otra manera han convertido barbaries, como en este caso al protagonista de tu relato, y fue cuando por fin pudo ver la tristeza en los ojos de su hijo.

Wow, me encantó detenerme y leer tu escrito estimado Old!! Te dejo mi abrazo y mi agradecimiento por compartirnos tus letras!!!!
 
Uff, un desgarrador y cruel relato has creado en esta prosa, una descripción real de las cosas que suceden en el mundo, un mundo que creamos entre todos de generación a generación, cuantas historias se verán reflejada en esta "historia" tan bien relatada, pero que da escalofríos leerlas!! Pero siento que siempre hay un momento, un hecho, una circunstancia e que se le "cae la ficha" a todos los que de alguna u otra manera han convertido barbaries, como en este caso al protagonista de tu relato, y fue cuando por fin pudo ver la tristeza en los ojos de su hijo.

Wow, me encantó detenerme y leer tu escrito estimado Old!! Te dejo mi abrazo y mi agradecimiento por compartirnos tus letras!!!!

Muchas gracias por tu atenta lectura, Mar (siempre pienso en un diminutivo de "Mar" y no me sale, tal vez "Marisita" jajaja). Es cierto, pretendía ser "cruel" con el lector en éste relato, pero no por ensañarme con la sensibilidad de éste sino porque la guerra lo es. Fábrica de brutos y envilecidos. Y, aunque no opino como tú que a "todos" se les "cae la ficha", sí he visto como muchos "bárbaros" han dejado atrás su odio.
Un abrazo, "Marsita".
 
Sé que éste escrito, al evaluarlo el tribunal penitenciario, pueda que no tenga valor para la decisión de si me dan el tercer grado. Pero aquí explico mi verdad, se tenga en cuenta o no.

Yo no soy un buen hombre, no pienso mentir, un buen hombre no hubiera hecho tantas cosas como yo hice. Pero ahora son cosas del pasado pues en los diecisiete años que llevo preso siempre he destacado por buena conducta. He cambiado. La mayoría del tiempo lo he dedicado a cultivarme intelectualmente. Sé que esto no significa demasiado, que a los muertos no les puedo devolver la vida, pero lo creo prueba de que poseo una nueva conciencia, y es que me siento distinto al conocer el sentimiento de culpa, algo que había olvidado hace mucho, mucho tiempo.

Yo era un joven inmigrante como otro cualquiera antes de unirme a la legión extranjera francesa, por hacerme con mi sustento y conseguir la residencia. Allí pasé penurias, maltratos de todo tipo, incluso, una noche, entre dos sargentos polacos, a punta de pistola, me violaron en las letrinas. Y así, poco a poco envilecido, aprendí a no tener piedad ni con los compañeros, me embrutecí y me volví violento.

Los días que teníamos libres, si no estaba en el calabozo, nunca faltaba una pelea. Todos los fines de semana venían una docena de gendarmes a arrestar a alguien del cuartel, y más de una vez fue a mí a quien se llevaron. Pasé seis años en ese ejército, del que me fui sin posibilidad de volver, tras romperle la mandíbula a un capitán checheno con la culata de su propia pistola.

Cuando me vi de civil no pude integrarme, una sociedad sin guerra era para mí algo sin sentido, un lugar donde no tenía cabida toda la violencia que en ese entonces me llenaba. No encontré trabajo que mantuviera, siempre esa violencia lo malograba. Así que me oferté como mercenario, y esa fue mi profesión.

He visto como mataban a machetazos a una mujer embarazada en la guerra civil de Angola, como moría de hambre un niño ante mis ojos en la de El Salvador, a un mutilado, aún vivo, junto a sus pies y manos, en la guerra de Afganistán, en la de Iran e Irak, a unos infelices asomando solo su cabeza dentro de petróleo crudo, en Bosnia, Chechenia y Kosovo, como franco tirador, docenas de muertos, caminos interminables de escuálidos cadáveres en el Congo, niños, como pequeños adultos, haciendo de la guerra su juego en Somalia. Y espero que me crean si les digo que nada me ha impactado más en esta vida que ver la tristeza en los ojos de mi hijo.

Vi la tristeza en sus ojos, un aciago día, mientras estaba yo enajenado por el odio, cuando estaba ciego, pues la rabia me consumía. Nunca quise hacerle daño, fue una víctima más del que era yo antes. Ese ser bruto y necio que sólo su egoísmo veía. Ojalá pudiera darle marcha atrás al tiempo y así, el día que me comunicaron que mi ex mujer pedía la custodia total de nuestro hijo, ese mismo día en que se casaba con su amante, no hubiese tomado mi pistola, no los hubiera esperado a la salida del juzgado y no hubiera vaciado el cargador contra los dos mientras mi hijo, contando entonces tan sólo con cinco años, lo presenciaba todo.

Sólo por él deseo salir de estos muros, quiero buscarlo para preguntarle si existe alguna forma con la que pueda redimir en algo un acto tan atroz. Aunque no pretendo ejercer ahora de padre. Quiero decirle que si hay alguna fórmula para que pueda disipar en algo su odio contra mí, la cumpliré. Que cualquier cosa que necesite que sepa que ahí estaré. Que todo lo que poseo se lo entrego aún a sabiendas de que nunca hallaré del todo su perdón.

Y si su odio es tan fuerte y lo que quiere es mi muerte, si no encuentra otra salida, si así de arraigada es su inquina, lo entenderé. Pues matarme, para muchos, bien sé, no sería asesinato sino justicia. Y quién mejor sino él.

es un ensayo interesante lleno de frases narrativas de una riqueza importante, de pronto se imagina uno que eres el protagonista y da preocupación, eso quiere decir que el relato es de influencia emocional y real, que motiva a la lectura y que gusta.

saludos cordiales
 
es un ensayo interesante lleno de frases narrativas de una riqueza importante, de pronto se imagina uno que eres el protagonista y da preocupación, eso quiere decir que el relato es de influencia emocional y real, que motiva a la lectura y que gusta.

saludos cordiales

Siento haberte "preocupado", amigo Maldonado, nunca pretendí perturbar al lector imaginándose que es el narrador. No pensé que se "identificaran" con el personaje. Sea como sea, muchas gracias por pasar y hollar en mis letras, amigo. Es un placer que sea de tu agrado.
Un abrazo.
 
Interesantes letras y bien llevadas nos dejas en esta historia que desde
principio a fin te llevas al lector esperando el qué vendrá y qué pasó.
Realmente es una historia que solo el que la vive puede sentir dentro
de él todo lo ocurrido, no es lo mismo contarlo que vivirlo.
Ha sido un placer poder pasar a disfrutar de la lectura de este trabajo.
Te dejo reputación merecida por tu léxico tan bien llevado.
Besos y un abrazo. Tere
 
Bien narrada la historia. El final es fuerte. Todos esos legionarios han perdido el norte, se les va la "olla". Si quiere morir que no sea convirtiendo a su hijo en lo que él fue. ¿Has visto cómo me meto en la trama? Es lo bueno de leer buenos cuentos. Te permite vivirlos y sentirlos como algo real.
Te felicito por llevarme de la mano en toda la trama.
Besos

Muy buena observación la de que el personaje contemplara la idea, como admisible, de que fuera también su hijo un asesino, al matarlo a él. Supongo que, haciendo de "abogado del diablo" y metiéndome en la psiques del personaje, diría que buscaba la "redención", pagando su culpa con su muerte, como su particular justicia.
Me alegro de que la trama te haya "atrapado", es todo un placer saberlo.
Un abrazo.
 
Interesantes letras y bien llevadas nos dejas en esta historia que desde
principio a fin te llevas al lector esperando el qué vendrá y qué pasó.
Realmente es una historia que solo el que la vive puede sentir dentro
de él todo lo ocurrido, no es lo mismo contarlo que vivirlo.
Ha sido un placer poder pasar a disfrutar de la lectura de este trabajo.
Te dejo reputación merecida por tu léxico tan bien llevado.
Besos y un abrazo. Tere

Realmente, Tere, es un conjunto de anécdotas reales con algo de ficción, anécdotas de varias personas y ficción de un único autor. Me alegro mucho que te gustara tanto, es todo un placer saberlo.
Un abrazo.
 
Una historia muy entretenida, paradójicamente, porque la narras muy bien. Ya estamos hechos a todo y casi nada puede sorprendernos por maligno que sea. Tú has logrado interesarnos como lectores. Enhorabuena. Un abrazo.
 
Una narración que trama desde el inicio...el protagonista descarna el corazón desde la osadía de usar las armas caudando dolor como buen mercenario.
felicitaciones amigo, un estilo que desarrollas muy bien
te mando un abrazo desde la querendona

la dulce c
 
Una historia muy entretenida, paradójicamente, porque la narras muy bien. Ya estamos hechos a todo y casi nada puede sorprendernos por maligno que sea. Tú has logrado interesarnos como lectores. Enhorabuena. Un abrazo.

Es cierto, ya estamos, por tristes motivos, para y bien y para mal, "vacunados" del sufrir ante lo maligno.
Muchas gracias por tu pasar y tus palabras, Titiritero.
Un abrazo.
 
Una narración que trama desde el inicio...el protagonista descarna el corazón desde la osadía de usar las armas caudando dolor como buen mercenario.
felicitaciones amigo, un estilo que desarrollas muy bien
te mando un abrazo desde la querendona

la dulce c

Gracias a ti por tus gentiles palabras para con mis letras, La Dulce C. Es todo un placer que te haya gustado.
Un abrazo desde las Islas Canarias.
 
Brutal para mis ojos, por lo demás bien.
Saludos.
 

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