58.FUEGO
Llamas ávidas de muerte
calcinan donde nací.
Llamas de rabia y de fuego
con colores de carmín
lamen bosques y barrancos,
campos de olivos y vid.
De los montes generosos
en conejos y perdiz
sólo las piedras resisten
a ese fuego carmesí.
Demonios enmascarados
encendieron el candil
que convertía La Sierra
en violento polvorín.
El Sol se tornaba opaco,
no quería relucir,
y Satán, en los Infiernos,
satisfecho y muy feliz,
inundaba la montaña
con su ceniza tan gris.
... Y los Ángeles del Cielo
no cesaban de gemir.
xxx
Churrete
Llamas ávidas de muerte
calcinan donde nací.
Llamas de rabia y de fuego
con colores de carmín
lamen bosques y barrancos,
campos de olivos y vid.
De los montes generosos
en conejos y perdiz
sólo las piedras resisten
a ese fuego carmesí.
Demonios enmascarados
encendieron el candil
que convertía La Sierra
en violento polvorín.
El Sol se tornaba opaco,
no quería relucir,
y Satán, en los Infiernos,
satisfecho y muy feliz,
inundaba la montaña
con su ceniza tan gris.
... Y los Ángeles del Cielo
no cesaban de gemir.
xxx
Churrete