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Es una pasada, me ha encantado este vídeo, la voz, el mensaje, las imágenes en blanco y negro culminadas con el ojo, bueno, bueno, de 10. No conocía nada de "En la lengua del lobo" y fijo que me aficiono.

Voy a por otro!!

Un abrazo,

Palmira
 
Última edición:

Si me hubieran dado a beber una copa
por cada vez que la eché de menos
ahora no tendría ni hígado, ni lengua,
ni boca.
Que la amé con las dos manos
aferrando con la punta de los dedos,
como un alcohólico su botella,
un puñado
de inútiles deseos.
Qué extraña tortura y milagro
que tengan
tu corazón por los huevos.
Hacía mucho tiempo,
mucho,
que no vomitaba
tantos ingenuos
y estúpidos versos.
Como soy, alto y claro,
pues no querían saber del presente,
sólo sabían del pasado.
Así soñaba y juraba,
como en un viaje de heroína,
que a ella cada vez más amaba,
cada vez más,
cada puto día.
Tenía hambre de ella,
tenía hambruna,
estaba sediento de ella
y, sin ella,
como uno más, a oscuras.
Pero era como comerse,
sin pelarlo,
el fruto de la tuna.
Mas, lo más sorprendente fue,
puto destino,
que nunca supe el sabor de sus labios,
ni el de su piel,
ni el tacto de sus manos,
ni el olor de su nuca,
ni si gritaba como loca
cuando tenía orgasmos.
Pese a que
mi pasión y mi lujuria
eran tales que,
por ella,
hubiera fundido
hasta la hecatombe la luna.
Y ahora, después de tanto tiempo...
Ahora, todo es casi perfecto,
la tengo encerrada,
en una buhardilla,
tras una puerta de siete llaves.
La trato bien,
ya no la limpio con mentiras,
le doy de comer todos los días,
y está bien alojada
en el lado izquierdo del corazón.
Pero siempre entro con los ojos vendados,
por si acaso,
no vaya a ser que caiga de nuevo hechizado
por los dos universos de sus ojos.
Y mi puta imaginación.
Hoy me ha dado por leer algo del foro ,
después de meses de desidia y he dado con tu originales y trabajados poemas.
Gracias.
 

Si me hubieran dado a beber una copa
por cada vez que la eché de menos
ahora no tendría ni hígado, ni lengua,
ni boca.
Que la amé con las dos manos
aferrando con la punta de los dedos,
como un alcohólico su botella,
un puñado
de inútiles deseos.
Qué extraña tortura y milagro
que tengan
tu corazón por los huevos.
Hacía mucho tiempo,
mucho,
que no vomitaba
tantos ingenuos
y estúpidos versos.
Como soy, alto y claro,
pues no querían saber del presente,
sólo sabían del pasado.
Así soñaba y juraba,
como en un viaje de heroína,
que a ella cada vez más amaba,
cada vez más,
cada puto día.
Tenía hambre de ella,
tenía hambruna,
estaba sediento de ella
y, sin ella,
como uno más, a oscuras.
Pero era como comerse,
sin pelarlo,
el fruto de la tuna.
Mas, lo más sorprendente fue,
puto destino,
que nunca supe el sabor de sus labios,
ni el de su piel,
ni el tacto de sus manos,
ni el olor de su nuca,
ni si gritaba como loca
cuando tenía orgasmos.
Pese a que
mi pasión y mi lujuria
eran tales que,
por ella,
hubiera fundido
hasta la hecatombe la luna.
Y ahora, después de tanto tiempo...
Ahora, todo es casi perfecto,
la tengo encerrada,
en una buhardilla,
tras una puerta de siete llaves.
La trato bien,
ya no la limpio con mentiras,
le doy de comer todos los días,
y está bien alojada
en el lado izquierdo del corazón.
Pero siempre entro con los ojos vendados,
por si acaso,
no vaya a ser que caiga de nuevo hechizado
por los dos universos de sus ojos.
Y mi puta imaginación.

Magnifico poema ¡¡ Un saludo sincero.
 

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