Llegué a sentir que el amor de mi vida,
Se me iba de las manos,
Pero me preguntaba de cuales manos,
Si no estuvo conmigo desde hace tiempo.
Tan solo Él no debió haber dicho,
"Algún día vamos a estar en el mar"
"Viendo el atardecer"
Y tan solo Yo no debí escucharlo,
Pues para mi esas palabras fueron un decreto,
Que atesoré por más de una década,
Cual custodio de una bella joya.
Ni el mar, ni tu corazón,
Ni tu vida se proyectaron a la mía,
Cómo he de conocerte más que a Ella,
Y es que en este tiempo,
Me declaro culpable,
Por asesinar con recuerdos,
A mi corazón...