MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA

"Era yo", "Era ella"
Dispuesta a hacernos compañía,
hasta que llegara de nuevo el sol,
murmurábamos con la noche,
errantes y sin algún calor,
más que un frío banquete
de preguntas que nos versó.
Hemos salido a cazar refranes,
sin alguna indivisa dirección,
sobre esta travesía podrida,
sin ningún ambiguo dolor,
buscando nuestra esperanza.
Recordé al valiente señorón,
contándonos los destierros
que vio pasar por su balcón.
Decía que la vida era escasa,
que el amor era una prisión,
en la que se terminan errando
en aquello que los unió.
Era yo, era ella, la siempre niña
teñida de temor como una flor,
buscando los alejados senderos
para viajar en el tiempo traidor
y encontrarme con la farola
de mi yaciente y espesa voz.
Era yo, era ella junto a la viña
de pasiones viviendo una ilusión,
en el punzante y viril ensayo
de un romance que existió
en el paraíso y su aladre
sumergida en el viento feroz,
vejada en los tiránicos karmas
de un mezquino seductor,
tomando con fuerza mi mano
con la que en él me personó,
con su mirada y desconfianza
arrojándome a lo que dudó,
del acorde de un alma vencida
huyendo de mí, casi veloz
hasta donde la luz esconde
lo que siempre se me negó.
Marián
Archivos adjuntos
Última edición: