Joel Luna Romero
Poeta recién llegado
Ringggggggggg,… Eric no se lo podía creer. Como pudo entreabrió los ojos cansados y miró de reojo el despertador que no paraba de emitir aquel sonido tan desagradable. Triste realidad: De nuevo las siete de la mañana... ¡Ostras! Se incorporó de golpe. A tercera hora tenía examen de ciencias, y se tendría que haber levantado antes temprano para repasar. Pero los números verde fluorescente del despertador lo decían claramente: 7:00 A.M. Estaba claro que sacaría un cero al examen, ni siquiera había llegado a mirarse la mitad del tema. Corrió hacia la ducha, y mientras se enjabonaba frenéticamente, su cabeza no paraba de procesar pensamientos: que bambas se pondría, la bronca de sus padres cuando les dijera la nota de ciencias, si Alba lo pasaría a buscar como cada mañana o continuaría enfadada por haber desarreglado la colgada al Messenger el día anterior... e inesperadamente, la página 150 del libro de física y química eclipsó cualquier otra actividad neuronal, y justo en medio de ella un gráfico extraño que llevaba por título... ESPECTRO ELECTROMAG. ... No ostia, ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO, qué palabrotas. Un golpe fuera de la ducha y mientras se secaba el cabello y se miraba atentamente los granitos que desde hacía dos meses le habían colonizado su adolescente rostro, sus neuronas continuaban trabajando para recordar que querían decir aquellas dos palabras: espectro electromagnético... su madre le dijo adiós desde la puerta, mientras él corría desesperado para no perder el autobús ¿A quién se le debió ocurrir que las clases de la mañana empezaran en las 8:00h? ¡Salir de casa cuando todavía es oscuro tendría que estar prohibido! 7:35 de la mañana. Esta era la hora que marcaba la pantalla de su móvil. Sin embargo, ¿Estaba en hora? Normalmente el autobús pasaba con puntualidad británica a las 7:33. Pensó que quizás había tráfico. Se sentó en la parada del autobús, y sacó el MP5 con el fin de escuchar música y así no tener que continuar pensando. Fue cuando se estaba poniendo el auricular en la oreja cuando lo vio. La noche empezaba a dar paso al día. Pero había algo de diferente en aquél despertar ¡El cielo era de color fucsia! "Cielo rojizo, mañana lluvia o viento", había dicho la semana anterior la profesora de catalán. Pero… ¡Aquél cielo tenía totalmente la misma tonalidad que la pantera rosa! Eric no daba crédito a lo que estaba viendo. Durante unos minutos experimentó lo que tantas veces había leído en aquella web de tradiciones orientales. Tenía la mente en blanco. No podía dejar de mirar aquel espectáculo de luminosidad rosada que tenía en frente. Era como un cuadro del pintor aquél que utilizaba colores totalmente llamativos y que pintaba árboles rojos, cielos verdes y ríos amarillos. ¿Cómo se llamaba... Matisse? Podía ser. Mentalmente le puso un marco a la vista del pueblo que ahora mismo tenía desde la parada del autobús: El mercado, y el campanario de la iglesia románica recortados por un horizonte de color fucsia brillante, que se iba haciendo más intenso a cada minuto que pasaba. Bien parecido al Power Point de cuadros que Alba y él prepararon el curso anterior. En aquel momento le vino una idea a la cabeza. Y entonces fue cuando, sólo conectar la radio y sin poder evitar sentir un escalofrío entendió lo que estaba pasando: "La concentración de ozono ha disminuido de manera drástica en la última noche, lo cual está provocando que, a nivel planetario, el color del cielo haya pasado de azul a fucsia, siendo este el color que no puede absorber la nueva composición de gases de la atmósfera". Dos pensamientos de aquellos incontrolables sorprendieron a Eric, casi a la velocidad de la luz. Primero de todo, acababa de recordar que el espectro electromagnético era el conjunto de radiaciones "luminosas" ordenadas según su longitud de onda. El segundo pensamiento, no era ni mucho menos tan académico. La humanidad estaba recibiendo las consecuencias de su maltrato en el planeta. Y la Tierra nos lo estaba devolviendo con ironía. La última broma del "planeta azul" era que a partir de ahora disfrutaríamos de un cielo rosado mientras que el futuro se preveía negro como la noche.
_________________________________________
Se lo dedico a Rosario, que es una maestra excepecional en el mundo de la Prosa::
::
_________________________________________
Se lo dedico a Rosario, que es una maestra excepecional en el mundo de la Prosa::
::
Última edición: