uncubalibre
Poeta fiel al portal
Y, en el atardecer
de un día que ya conocíamos,
lleno de tempestades en pausa,
en un mundo rumiante y tosco
aun después de tantas tardes juntos
recorrimos las veredas de incienso
pensando en los idas y vueltas.
Así es como germinaron los secretos
de parajes y tropiezos milenarios.
Y, desde esta ciudad
de diagonales resucitadas,
partimos las oscuridades al medio.
Las hojas que nos ayudaron,
hoy, persisten en el camino, tácitas.
El sol nos lanzó un par de notas
y fuimos armando la canción de a poco.
Así es como germinaron los momentos
de músicas y calles milenarias.
Y, por estas barrancas,
despertamos de ser principio
y nos ocultamos en un número primo.
Haciendo par nuestras sombras,
florecieron besos en las almohadas
y la luz de los abrazos acompañaron al día
hacia una larga noche de nuevos sueños.
de un día que ya conocíamos,
lleno de tempestades en pausa,
en un mundo rumiante y tosco
aun después de tantas tardes juntos
recorrimos las veredas de incienso
pensando en los idas y vueltas.
Así es como germinaron los secretos
de parajes y tropiezos milenarios.
Y, desde esta ciudad
de diagonales resucitadas,
partimos las oscuridades al medio.
Las hojas que nos ayudaron,
hoy, persisten en el camino, tácitas.
El sol nos lanzó un par de notas
y fuimos armando la canción de a poco.
Así es como germinaron los momentos
de músicas y calles milenarias.
Y, por estas barrancas,
despertamos de ser principio
y nos ocultamos en un número primo.
Haciendo par nuestras sombras,
florecieron besos en las almohadas
y la luz de los abrazos acompañaron al día
hacia una larga noche de nuevos sueños.