870 kilómetros. (1 parte)

sinedentidad

Poeta recién llegado
La miro y recorro mi alma en su mirada.
Su boca que provoca mil y una mariposas
volando en mis mejillas y crea un
cosquilleo por todo mi cuerpo.
Quisiera acariciarla y solo por el hecho
que he podido sentir su piel por un momento
recorrería ese espacio vacío y cargado de temor
que desaparece cuando estamos viéndonos
tras un cristal que sabe agridulce.

Una vía nos separa , pero no nuestros lazos,
quiero romper la distancia y no llorar
porque esta lejos.
No la quiero al norte si no al este de mi cama.
No quiero solo risas al luz del día, si no abrazos bajo el lecho de
las estrellas de su ojos.

Su casa a un polo, y la mía al otro
un gran camino de cientos de canciones y yo la quiero a media melodía.
De que sirve besar una pantalla si no he tenido
la oportunidad de percibir su perfume y
probar sus labios que me gritan -te quiero-,
mis ojos verla a un tramo,
mis brazos chillan -te necesito-,
y el corazón no tuvo otra idea que susurrar
-te amo-.

¡Joder! No la he visto en mi vida pero amo su cuerpo,
siendo adicta a el. Podría decir que es perfecta , pero no existe
y ella roza la perfección.
Y por eso arriesgo, por eso me he arriesgado enamorarme de ella, necesitandola.
¡Maldita sea! prometí no abrir mi corazón a una persona a distancia,
y aquí estoy no dándole importancia, porque cuando es el amor de tu vida, nada lo tiene.​
 
Última edición:
La miro y recorro mi alma en su mirada.
Su boca que provoca mil y una mariposas
volando en mis mejillas y crea un
cosquilleo por todo mi cuerpo.
Quisiera acariciarla y solo por el hecho
que he podido sentir su piel por un momento
recorrería ese espacio vacío y cargado de temor
que desaparece cuando estamos viéndonos
tras un cristal que sabe agridulce.

Una vía nos separa , pero no nuestros lazos,
quiero romper la distancia y no llorar
porque esta lejos.
No la quiero al norte si no al este de mi cama.
No quiero solo risas al luz del día, si no abrazos bajo el lecho de
las estrellas de su ojos.

Su casa a un polo, y la mía al otro
un gran camino de cientos de canciones y yo la quiero a media melodía.
De que sirve besar una pantalla si no he tenido
la oportunidad de percibir su perfume y
probar sus labios que me gritan -te quiero-,
mis ojos verla a un tramo,
mis brazos chillan -te necesito-,
y el corazón no tuvo otra idea que susurrar
-te amo-.

¡Joder! No la he visto en mi vida pero amo su cuerpo,
siendo adicta a el. Podría decir que es perfecta , pero no existe
y ella roza la perfección.
Y por eso arriesgo, por eso me he arriesgado enamorarme de ella, necesitandola.
¡Maldita sea! prometí no abrir mi corazón a una persona a distancia,
y aquí estoy no dándole importancia, porque cuando es el amor de tu vida, nada lo tiene.​
Hermosísimo poema, poeta sinidentidad, esa distancia que nos cuesta el alma, que nos acerca por las vías de la tecnología, pero que
da tan duro esos km. Un enorme gusto recorrer tu poema tan expresivo.
Saludos, compañera, con todo mi respeto.
Azalea.
 
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