Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
A Bécker en su tumba
No volvieron,Bécker, las golondrinas no volvieron,
ni las unas nilas otras, ni el balcón ya subsiste,
apenas lospoetas, y el borracho y el más triste,
olvidados poraquellas mentiras que escribieron.
Es simple, esnatural, los hombres no pudieron
entender elprogreso, ver que nada resiste
ni al futuro quevuelve inútil cuanto embiste,
ni la oscuramemoria que sus sueños tejieron.
Y así brilla enla noche la ciudad que esculpieron
por propiacapital, donde el ocio consiste
en no tenerdeberes ni con quienes murieron.
Y así vuelvo a tutumba, donde nadie ya asiste,
pues al albacontigo y con las aves se fueron
los versos, lasquimeras y el vuelo que no existe.
21 08 11
No volvieron,Bécker, las golondrinas no volvieron,
ni las unas nilas otras, ni el balcón ya subsiste,
apenas lospoetas, y el borracho y el más triste,
olvidados poraquellas mentiras que escribieron.
Es simple, esnatural, los hombres no pudieron
entender elprogreso, ver que nada resiste
ni al futuro quevuelve inútil cuanto embiste,
ni la oscuramemoria que sus sueños tejieron.
Y así brilla enla noche la ciudad que esculpieron
por propiacapital, donde el ocio consiste
en no tenerdeberes ni con quienes murieron.
Y así vuelvo a tutumba, donde nadie ya asiste,
pues al albacontigo y con las aves se fueron
los versos, lasquimeras y el vuelo que no existe.
21 08 11