Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Iscieron florescer la rica terra
los Quinios en Asturia a viva fe,
quiñón de luchadores como fue,
sembraron en su honor clarín de guerra.
I en sus armas las dos siempre primeras,
Cástor y Pólus fiel cabalgadura,
escudos dos que'n noble la andadura,
salvan fronteras, mares y quimeras.
Que en Gules un Castillo, grande piedra,
del aclarado rosso su factura,
de ocho piezas 'queladas la bordura
limpia de inmundas pínases i iedra,
que son quatro de Gules castro di Oro,
i en auro quatro son más rufo leo.
I a diestra caballero el que me veo,
ermano en la Conquista su decoro.
Que quince son escaques en su escudo,
ocho granates, siete los de argento,
de veros en azure monumento
son digna protección, fuerte testudo.
I a su merced, consejo protector,
Ragín i Mund la grascia de éste verso,
del corazón un lirio el albo i terso,
a sabio padre i prístino pastor...
los Quinios en Asturia a viva fe,
quiñón de luchadores como fue,
sembraron en su honor clarín de guerra.
I en sus armas las dos siempre primeras,
Cástor y Pólus fiel cabalgadura,
escudos dos que'n noble la andadura,
salvan fronteras, mares y quimeras.
Que en Gules un Castillo, grande piedra,
del aclarado rosso su factura,
de ocho piezas 'queladas la bordura
limpia de inmundas pínases i iedra,
que son quatro de Gules castro di Oro,
i en auro quatro son más rufo leo.
I a diestra caballero el que me veo,
ermano en la Conquista su decoro.
Que quince son escaques en su escudo,
ocho granates, siete los de argento,
de veros en azure monumento
son digna protección, fuerte testudo.
I a su merced, consejo protector,
Ragín i Mund la grascia de éste verso,
del corazón un lirio el albo i terso,
a sabio padre i prístino pastor...
Última edición: