Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Adónde van los labios cuando callan?
¿Buscan acaso la orilla del silencio?
tal vez se esconden en cuevas trogloditas
o, ¿quién lo sabe?, alcanzan las cimas de la historia.
¿A dónde van los labios cuando gritan?,
¿Acaso encuentran la hoguera inquisitiva?,
quizá presentan sus trajes a las cortes,
o, ¿quién lo sabe?, se visten de manías.
Y si el ocaso se entregara al cierzo,
yo brindaría por el silencio y el grito,
acompañando con mi cantar sereno
todas las lágrimas que a reír me invitan,
todas las risas que a llorar me impelen.
¿A dónde van los labios que serenos
al fin entregan su aliento al suelo?
¡Acaso viajan por festivos lares
y se despegan de corpóreos males!
¿Buscan acaso la orilla del silencio?
tal vez se esconden en cuevas trogloditas
o, ¿quién lo sabe?, alcanzan las cimas de la historia.
¿A dónde van los labios cuando gritan?,
¿Acaso encuentran la hoguera inquisitiva?,
quizá presentan sus trajes a las cortes,
o, ¿quién lo sabe?, se visten de manías.
Y si el ocaso se entregara al cierzo,
yo brindaría por el silencio y el grito,
acompañando con mi cantar sereno
todas las lágrimas que a reír me invitan,
todas las risas que a llorar me impelen.
¿A dónde van los labios que serenos
al fin entregan su aliento al suelo?
¡Acaso viajan por festivos lares
y se despegan de corpóreos males!
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