Deduzco de tu mensaje de presentación que este debe de ser uno de tus primeros poemas. Y parece que te lanzas de cabeza a por un soneto, nada menos. Eso en sí mismo creo que ya tiene mucho valor, demuestra que no quieres ofrecer cualquier cosa, sino algo a su altura.
Como eres alguien que está empezando, y sobre todo porque destilas ilusión, quiero animarte. No es que yo sea un gran entendido; tómate mis comentarios simplemente como una opinión, con intención de que quizá puedas encontrar en ella algo útil.
Del poema la idea que más me gusta es el enfrentamiento, el desafío a las circunstancias, materializadas aquí en forma de océano, la fiereza con que no te dejas achicar, estar dispuesto a enfrentarte a los elementos, a lo divino (tengo debilidad por cualquier tema en que el humano desafía a la naturaleza o a los dioses). Esta es mi primera interpretación, pero según releo a la par que escribo el comentario, se me ocurre que el final también podría representar que el Atlántico y dios se dejan conmover. También es una visión muy interesante.
Creo que está muy bien la organización de las ideas, la manera de presentar en el primer cuarteto la idea de la tristeza que te supone su ausencia. En el segundo la amplías y ya aparece el mar como elemento material que marca el motivo de esa ausencia. En el primer terceto entra una idea nueva, la de no flaquear, esa clara expresión del amor que no se verá menguado por esa separación. El último terceto, como corresponde, es la conclusión.
Podrías quedarte con la idea del poema y quizá mejorar la forma, las imágenes, para transmitirla con más fuerza.
En el aspecto formal, el poema tiene apariencia de soneto, pero, como señala Maramin, no sigues una métrica definida, ya que mezclas versos de distinta longitud. Eso afecta al ritmo, a la musicalidad del poema. Tampoco sigues la rima habitual del soneto. Esto es lo que yo llamo las cuentas o las matemáticas de la métrica. Por supuesto que puedes escribir como quieras, con versos de distinto número de sílabas, con o sin rima, si es con, asonante o consonante, lo que quieras. Aquí lo que ocurre es que parece que intentas un soneto y desde esa perspectiva la estructura tiene errores.
A mí no me gusta encadenarme a una forma estricta, sobre todo no me gusta encadenarme a una rima, y mucho menos consonante, que limita las posibles palabras que puedes utilizar una vez que has elegido una. Me gusta que la poesía tenga la máxima capacidad de emocionar y expresar. Para eso la métrica y la rima es una herramienta, pero no la única. Yo lo que acabo recordando son mensajes, ideas, imágenes que me resulten impactantes.
Para lograr esto, un par de ideas básicas:
1. Evitar lugares comunes: expresiones muy habituales, que ya se han dicho muchas veces, que son ya casi frases hechas. Por ejemplo, esas amargas lágrimas. ¿Podrían ser otra cosa esas lágrimas tuyas que también transmita la amargura, la tristeza, pero de una manera nueva?
2. Pintar con las palabras. Esto lo saco del libro "Escribir un poema", de Eduardo García, que a mí me está enseñando mucho. No te creas que yo esto lo domino todavía, pero la idea es utilizar imágenes que apelen a los sentidos, que el lector las pueda visualizar en su imaginación y que le provoquen sentimientos. En vez de explicar racionalmente que uno está triste, presenta runa imagen que evoque esa tristeza.
Bueno, tampoco quiero extenderme excesivamente. Lo dicho, dale vida a más poemas, dale salida a toda esa intensidad que rebosa.