eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Después de un tiempo ausente, hoy -tarde, mal y arrastro- leo que Eduardo De la Barra se despide como asesor del foro. Escribo atropellado estos sentires que por tardíos y raudos, no lo son por el gran aprecio que este aprendiz le tiene al maestro. Como entiendo que es una renuncia a tiempo parcial, seguiremos disfrutando de su presencia lo que me colma, sino plenamente, al menos sin ansiedad.
Y viendo tantas y tan buenas las dedicatorias, sean testimonios, estos asonantados -no querían esperar y tampoco corregirse- para darle las gracias. Un abrazo. eduardocarpio
Y viendo tantas y tan buenas las dedicatorias, sean testimonios, estos asonantados -no querían esperar y tampoco corregirse- para darle las gracias. Un abrazo. eduardocarpio
A EDUARDO LEÓN DE LA BARRA
Esperaré las puntadas,
aunque sean solo hilvanes,
y pasarán primaveras
y se verán tulipanes
con el fuste efervescente
de sus límpidos cristales,
solfeando con paciencia
acentos inenarrables,
ya confusos aburridos,
ya espumas sin tempestades,
tantas veces simples versos
que por ser ni eran triviales,
ni cabales de medidas...
El buen maestro elegante
siempre un aliento soplaba:
nunca un farol de mi calle
tuvo alguacil más sereno
que si alguno fue arrogante
le puso la luna el cielo
sin plata, brillos, ni sangre...
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
La tarde queda más fría
sopla una brisa sin cuerpo,
el alma más encogida
no se aflige en el recuerdo
de quien al alba dispuso
prestar alas y alfabeto
al grano sin madurez,
pero capaz en su esfuerzo
de inflamarse en buena tinta
y brotar de su talento...
eduardocarpio
26 de marzo de 2014
Esperaré las puntadas,
aunque sean solo hilvanes,
y pasarán primaveras
y se verán tulipanes
con el fuste efervescente
de sus límpidos cristales,
solfeando con paciencia
acentos inenarrables,
ya confusos aburridos,
ya espumas sin tempestades,
tantas veces simples versos
que por ser ni eran triviales,
ni cabales de medidas...
El buen maestro elegante
siempre un aliento soplaba:
nunca un farol de mi calle
tuvo alguacil más sereno
que si alguno fue arrogante
le puso la luna el cielo
sin plata, brillos, ni sangre...
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
La tarde queda más fría
sopla una brisa sin cuerpo,
el alma más encogida
no se aflige en el recuerdo
de quien al alba dispuso
prestar alas y alfabeto
al grano sin madurez,
pero capaz en su esfuerzo
de inflamarse en buena tinta
y brotar de su talento...
eduardocarpio
26 de marzo de 2014