A esa dulce malvasía

VicenteMoret

Moder. Biblioteca P. Clásica.Cronista del Tamboura
Miembro del equipo
Moderadores
A ESA DULCE MALVASIA

Esos ojos de avellana con esencias de la aurora,
esa dulce malvasía que perfuma tu mirada,
esa pátina que brilla como esmeralda dorada
tan rotunda y elocuente que encandila y enamora.

Y contemplando sus ojos es el alma la que llora
celosa de unos encantos que se clavan como espada
en la pasión de un poeta de juventud olvidada...
Porque sus ojos se esconden, y su mirada me ignora.

Envejecer es tristeza sin el calor de ese fuego
que penetra en mis entrañas, convertido ya en cenizas,
y somete mi esperanza quebrantando mi sosiego.

Súbitamente mis manos, temblorosas y enfermizas,
se elevan con un espasmo que pretende ser un ruego:
¡Dame -por Dios- tu mirada: Esa con la que me hechizas!

--..--

Chu

 
El corazón del poeta nunca envejece. Generalmente es una virtud, pero también puede traer la amargura.
Lo que está claro es que por lo menos traerá un nuevo poema y viniendo de ti, siempre bueno.
Un abrazo.
 
Excelente composición, amigo, realmente tu obra brilla con arte de gran calidad poética.
Te felicito y te deseo mucha suerte.
Un abrazo grande.
 
A ESA DULCE MALVASIA

Esos ojos de avellana con esencias de la aurora,
esa dulce malvasía que perfuma tu mirada,
esa pátina que brilla como esmeralda dorada
tan rotunda y elocuente que encandila y enamora.

Y contemplando sus ojos es el alma la que llora
celosa de unos encantos que se clavan como espada
en la pasión de un poeta de juventud olvidada...
Porque sus ojos se esconden, y su mirada me ignora.

Envejecer es tristeza sin el calor de ese fuego
que penetra en mis entrañas, convertido ya en cenizas,
y somete mi esperanza quebrantando mi sosiego.

Súbitamente mis manos, temblorosas y enfermizas,
se elevan con un espasmo que pretende ser un ruego:
¡Dame -por Dios- tu mirada: Esa con la que me hechizas!

--..--

Chu




Amigo Vicente:


Veo que en tu afán de querer tocar todos los palos esta vez te has atrevido con un soneto hexadecasilabo de tema amoroso que suena excelente. Los hemistiquios están muy bien separados en versos octosilabos. Del contenido ¿Qué quieres que te diga?. Las mujeres son así, prefieren a tipos irrelevantes y superfluos antes que a hombres con mundo y
cultura.

Recibe mi más cordial saludo.

Miguel Angel.
 
Amigo Vicente:


Veo que en tu afán de querer tocar todos los palos esta vez te has atrevido con un soneto hexadecasilabo de tema amoroso que suena excelente. Los hemistiquios están muy bien separados en versos octosilabos. Del contenido ¿Qué quieres que te diga?. Las mujeres son así, prefieren a tipos irrelevantes y superfluos antes que a hombres con mundo y
cultura.

Recibe mi más cordial saludo.

Miguel Angel.

Jajaja... Gracias Miguel Angel. ¡Eres un cachondo!. Un abrazo. Chu.
 
A ESA DULCE MALVASIA

Esos ojos de avellana con esencias de la aurora,
esa dulce malvasía que perfuma tu mirada,
esa pátina que brilla como esmeralda dorada
tan rotunda y elocuente que encandila y enamora.

Y contemplando sus ojos es el alma la que llora
celosa de unos encantos que se clavan como espada
en la pasión de un poeta de juventud olvidada...
Porque sus ojos se esconden, y su mirada me ignora.

Envejecer es tristeza sin el calor de ese fuego
que penetra en mis entrañas, convertido ya en cenizas,
y somete mi esperanza quebrantando mi sosiego.

Súbitamente mis manos, temblorosas y enfermizas,
se elevan con un espasmo que pretende ser un ruego:
¡Dame -por Dios- tu mirada: Esa con la que me hechizas!

--..--

Chu

Magnífico soneto en versos octonarios, Vicente, que tiene mi Apto además de mi sincero aplauso.
Un abrazo, mi amigo.
 
César Guevar;5324865 dijo:
Un hermosísimo soneto hexadecasílabo con imágenes muy bien logradas y un dramatismo exquisito. Lo disfruté muchísimo, tanto que lo declamé en un par de oportunidades. ¡Qué grande es la poesía! Saludos, compañero. Ojalá su poema sea reconocido como lo merece.
j
Gracias, César... Gracias por tu apasionado comentario. Un abrazo. Chu.
 
A ESA DULCE MALVASIA

Esos ojos de avellana con esencias de la aurora,
esa dulce malvasía que perfuma tu mirada,
esa pátina que brilla como esmeralda dorada
tan rotunda y elocuente que encandila y enamora.

Y contemplando sus ojos es el alma la que llora
celosa de unos encantos que se clavan como espada
en la pasión de un poeta de juventud olvidada...
Porque sus ojos se esconden, y su mirada me ignora.

Envejecer es tristeza sin el calor de ese fuego
que penetra en mis entrañas, convertido ya en cenizas,
y somete mi esperanza quebrantando mi sosiego.

Súbitamente mis manos, temblorosas y enfermizas,
se elevan con un espasmo que pretende ser un ruego:
¡Dame -por Dios- tu mirada: Esa con la que me hechizas!

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Chu

¡Guuuuauu!! Hechizada quedo, que maravilla de ritmo, es precioso el tema y perfectamente llevado, no se puede escribir mejor felicidades, no puedo darte reputación, te mando todas las estrellas Un abrazo
Carmen
 

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