Asklepios
Incinerando envidias
A esa pura naturaleza humana
la vi junto a ti, de pie, a tu lado.
Así, con esa esencia que
tienen las sombras, de las que
nos es imposible separarnos...
tan fieles ellas...
Sentiste, de repente, su
frescor que, como una
bocanada invisible
te acababa de regalar
a cambio de nada... Sólo
por ser tú, por ser parte de ti,
y tú parte de ella.
Pocos son los afortunados
de ser centro de estos sucesos,
pues pocos son los puros, más, normalmente
son señalados, criticados, castigados...
por unas gigantescas y ajenas maldad y envidia.
Son éstos, tiempos duros... pero,
no deja de ser nuestro tiempo, al que
debiéramos estar obligados a proteger...
Lástima que sean tan pocos
los, de verdad, dedicados a ello.
la vi junto a ti, de pie, a tu lado.
Así, con esa esencia que
tienen las sombras, de las que
nos es imposible separarnos...
tan fieles ellas...
Sentiste, de repente, su
frescor que, como una
bocanada invisible
te acababa de regalar
a cambio de nada... Sólo
por ser tú, por ser parte de ti,
y tú parte de ella.
Pocos son los afortunados
de ser centro de estos sucesos,
pues pocos son los puros, más, normalmente
son señalados, criticados, castigados...
por unas gigantescas y ajenas maldad y envidia.
Son éstos, tiempos duros... pero,
no deja de ser nuestro tiempo, al que
debiéramos estar obligados a proteger...
Lástima que sean tan pocos
los, de verdad, dedicados a ello.