Me basta con el brillo de tus ojos agarenos,
profundos de azabaches y de cedros orientales
que encienden mis deseos con bellezas infernales
y marcan mi conducta con pasión y desenfrenos.
Tu linda cabellera, la tersura de tus senos,
tus labios de cereza con sus besos virginales
que fluyen como ríos con sus aguas torrenciales,
son bálsamo y ponzoña de mortíferos venenos.
Mi vida se consume con silencios prolongados
que tiñen mi esperanza de miseria y fantasía:
¡Perdidas ilusiones de mis sueños plateados!
A veces me sorprendo de una inútil gallardía
que busca la conquista de esos ojos almendrados
y ansioso me pregunto: -¿Bastará mi poesía?-
–..–
Chu
profundos de azabaches y de cedros orientales
que encienden mis deseos con bellezas infernales
y marcan mi conducta con pasión y desenfrenos.
Tu linda cabellera, la tersura de tus senos,
tus labios de cereza con sus besos virginales
que fluyen como ríos con sus aguas torrenciales,
son bálsamo y ponzoña de mortíferos venenos.
Mi vida se consume con silencios prolongados
que tiñen mi esperanza de miseria y fantasía:
¡Perdidas ilusiones de mis sueños plateados!
A veces me sorprendo de una inútil gallardía
que busca la conquista de esos ojos almendrados
y ansioso me pregunto: -¿Bastará mi poesía?-
–..–
Chu