Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Voz: Hallie
En la lejanía cuelgan telones ya brumosos de azules agotados. La luz es alegría, la lluvia tristeza. En todo caso la tarde tiene tu piel y soy rehén de todos tus olvidos. Al capricho de la nostalgia de otra vida, extraña criatura surgida en las aceras. El invierno es un juego de violines que no escriben música, sino pensamientos que parecen versos, en todos los sentidos del término. El cielo se vuelve nuevo cuando abro la mirada. Las nubes batidas a punto de nieve descienden a planta baja y la ciudad se ilumina lluviosa. Vendrá la brisa ahora para dar nombre a la sorpresa. Dejo de caminar para arrugarme en la pereza y aun así, sigo aquí, donde siempre he estado. Esperando que mi presencia no suponga demora en lo que esbozo. Jugando a imaginarte, te veo, tienes fiel melancolía en la mirada. En mi pupila queda el rastro, la huella de un perfil y un vértigo que solo recuperará el recuerdo. Al intentar alcanzar tu distancia, el movimiento se transforma, de pronto, en una fotografía a cámara lenta. Vienes de frente pero no puedo hablarte, no encuentro las palabras que llevan el eco de una contraseña. No me canso de mirarte, temo no aprenderte bien. No sé dónde continuar tus huellas. Se hace extraño estar bajo una misma luz prohibida. A este lado no hay nada nuevo, otra vez me está lloviendo el alma. Alguien echó a rodar las nubes por los tejados. Las cicatrices del cielo componen su idioma de perfumes, gritos, colores. Un llanto se desborda en el dulce lamento del asfalto. Hoy toca claudicar en el remanso del deseo que fluye desde el lago de la calma.
