Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
La niña que salvaste está muriendo
pues le estalló de espléndida la estrella,
por dulce le saló su miel-grosella,
y, para abajo, va por ti subiendo.
Silencio que vendrá, me estás oyendo,
de la muerte naciste en la Marsella,
ya de tus puras vides en botella
sobre el potro Progreso estás volviendo.
Con tu espada fraguaste un bombardeo;
con el sol que clavaste en esta nieve,
un astro enorme sobre la trinchera.
Veo avanzar el potro y atrás veo
como flota mi vida de tan leve:
Juana, haznos soldados de esta hoguera.
pues le estalló de espléndida la estrella,
por dulce le saló su miel-grosella,
y, para abajo, va por ti subiendo.
Silencio que vendrá, me estás oyendo,
de la muerte naciste en la Marsella,
ya de tus puras vides en botella
sobre el potro Progreso estás volviendo.
Con tu espada fraguaste un bombardeo;
con el sol que clavaste en esta nieve,
un astro enorme sobre la trinchera.
Veo avanzar el potro y atrás veo
como flota mi vida de tan leve:
Juana, haznos soldados de esta hoguera.
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