Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
A lacuenta de un choque
Deducen que el sol es día
y que el árbol fue una hoja,
que la lágrima es congoja
y el futuro un todavía.
Deducen que el agua es fría,
cuando yace en nieve o pozo,
y que un mono es poderoso,
ya que es jungla la urbe calva
y, por un choque a mansalva,
deducen que soy moroso.
Seguro debo a la vida
el darle gracias, honrado
de verla andar a mi lado,
consternada y conmovida.
También le debo enseguida
al aire, al agua, a la tierra
y al fuego porque en su guerra
se forja todo elemento,
y por un choque violento
me adscribo a una deuda perra.
Señores, alguien me choca
cuando voy de vuelta a casa,
luego escapa y no hay más traza
que el abollón que provoca.
No fue por carrera loca,
no fue imprudencia o porfía,
con paciencia conducía
de regreso a mis cuarteles
y hoy resulta en mis papeles
que la cuenta es toda mía.
Así deduzco yo mismo
que no hay justicia en la calle,
que a nadie importa el detalle
del que escapa en su egoísmo.
Sea choque o sea sismo
dónde está la mano amiga,
no es la mía la enemiga
más debe pagar la deuda,
otro amargo el pan me leuda
y es a mi al que se castiga.
Por fin ya habrás deducido
en las calles hubo un choque
y no es que yo lo provoque
pero el daño ya ha ocurrido.
Por suerte hay comprometido
un seguro en el golpazo,
la pregunta es por qué paso
de asegurado a doliente,
pues como otro choque siente
la cuenta que doy del caso.
05 09 11
Deducen que el sol es día
y que el árbol fue una hoja,
que la lágrima es congoja
y el futuro un todavía.
Deducen que el agua es fría,
cuando yace en nieve o pozo,
y que un mono es poderoso,
ya que es jungla la urbe calva
y, por un choque a mansalva,
deducen que soy moroso.
Seguro debo a la vida
el darle gracias, honrado
de verla andar a mi lado,
consternada y conmovida.
También le debo enseguida
al aire, al agua, a la tierra
y al fuego porque en su guerra
se forja todo elemento,
y por un choque violento
me adscribo a una deuda perra.
Señores, alguien me choca
cuando voy de vuelta a casa,
luego escapa y no hay más traza
que el abollón que provoca.
No fue por carrera loca,
no fue imprudencia o porfía,
con paciencia conducía
de regreso a mis cuarteles
y hoy resulta en mis papeles
que la cuenta es toda mía.
Así deduzco yo mismo
que no hay justicia en la calle,
que a nadie importa el detalle
del que escapa en su egoísmo.
Sea choque o sea sismo
dónde está la mano amiga,
no es la mía la enemiga
más debe pagar la deuda,
otro amargo el pan me leuda
y es a mi al que se castiga.
Por fin ya habrás deducido
en las calles hubo un choque
y no es que yo lo provoque
pero el daño ya ha ocurrido.
Por suerte hay comprometido
un seguro en el golpazo,
la pregunta es por qué paso
de asegurado a doliente,
pues como otro choque siente
la cuenta que doy del caso.
05 09 11