Juan Palacios
Poeta recién llegado
Los labios que más deseo,
No se encuentran cerca ni por asomo.
Incluso las hojas que bate el viento de otoño,
Se quedan cortas en camino y agobio.
No hubo palabras directas ni un " te quiero",
Aunque sí miradas que hablaban por los codos.
No hubo abrazos en invierno, ni arena en los ojos,
Solo ardores de lengua y sintaxis de un flojo.
Luna que calienta, manada de gatos,
filtro de tinieblas contra el desamparo.
Pájara de horas podridas, primavera, antojo,
Anhelo que nunca más se volverá a teñir de rojo.
Metí en una lata de Pringles la prueba menos fehaciente
De mi amor hacia ella, a la basura arrojada,
Aún no esta olvidada, tampoco el verano, ni la espada
que rompió esos pocos lazos, levantando alambradas.
Años allí llevo agarrado, rombos en la palma, grabados.
No se encuentran cerca ni por asomo.
Incluso las hojas que bate el viento de otoño,
Se quedan cortas en camino y agobio.
No hubo palabras directas ni un " te quiero",
Aunque sí miradas que hablaban por los codos.
No hubo abrazos en invierno, ni arena en los ojos,
Solo ardores de lengua y sintaxis de un flojo.
Luna que calienta, manada de gatos,
filtro de tinieblas contra el desamparo.
Pájara de horas podridas, primavera, antojo,
Anhelo que nunca más se volverá a teñir de rojo.
Metí en una lata de Pringles la prueba menos fehaciente
De mi amor hacia ella, a la basura arrojada,
Aún no esta olvidada, tampoco el verano, ni la espada
que rompió esos pocos lazos, levantando alambradas.
Años allí llevo agarrado, rombos en la palma, grabados.