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A la hora de nombrarte

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.
 
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.
solo "a veces", los detalles amorosos deben ser "más seguidos"---
 
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.

Nombrar para ver ese refugio donde el amor se hace sinceridad
plena que puebla el alma. bello poema que se recorre con
esencial dualzura. felicidades. luzyabsenta
 
Maravillosas imágenes van coloreando sus románticos y exquisitos versos, un viaje lleno de belleza por demás. Un placer pasar por su magistral poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.




Saludos Ricardo!

Qué lujo volver a leerte
siempre con la imagen fresca y delicada
para un excelente poema,
gracias por compartir,
abrazo en la distancia y mi admiración siempre,
con todo respeto,

ligiA
 
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.
Hermosos y romanticos versos para un bello poema de amor, talento y belleza se dan la mano en tus letras amigo Ricardo. Un saludo. Paco.
 
A veces te digo cosas,
pequeñas cosas que se aprisionan en los ojos
como emprendiendo una quietud
que retorna para acecharse dentro
como una paz que duele con silencio
o luz de flores que no abrieron
y copiaron el flujo derrotado de mareas.
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
en el cobre raído de nostalgia,
en la absoluta carga de tempestades frías
que lo contaminan todo, hasta morir en ti.
Por eso vuelvo y recreo la juventud del pálpito,
de nombrarte y enmarañarme
en tu carisma de caminos que perforan
el interior de las cosas que se pueblan
y lo simplifican todo a la hora de nombrarte.

Es muy bonito, con cierto aire de melancolía que puede que sea parte en su carácter. Se vislumbra un sentimiento sincero, ternura y una búsqueda que lleve a la interacción perfecta.

Lindos versos que se agradecen Ricardo.

Un abrazo.

Jon
 
A veces, te emprendo en cosas infinitas,
te nombro en ciudades que no existen
te habito en los corazones de las aves,
en la sangre de los puentes y en los muelles
totales de un nombre sostenido,
Me gustó mucho tu poema, Ricardo. Un verdadero placer recorrerlo. Gracias por ello.

Un cordial saludo.
 
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