S. Gerardo B. Gamboa
Poeta fiel al portal
A la hora de partir…
Llegará el momento cuando me vaya de este mundo
en brazos de la noche hacia un eterno amanecer,
donde bulle el huerto en el oasis más fecundo
y en arpegios todo lo que inspira lo hagan renacer.
Mientras las arrugas y los callos de las manos
con las gotas de sudor marcarán la senda,
por donde progresemos juntos como hermanos
en ondas de arcoíris que suavicen la molienda.
Y el Padre de los tiempos con su vara y su callado
señale el camino de dulzura y probidad
y el pueblo latinoamericano forje aquilatado
el derrotero del pegaso que le dé su dignidad.
Para edulcorar las sierras, los valles y montañas,
los ríos, mares y los lagos y con dicha compartir,
en sus corrientes el néctar que se gesta en sus entrañas
cuando la vida a raudales les vaya a recibir.
Mientras arderé en brazos de mi amada al disfrutar
cada hora la miel de su mirada, con el calor hermoso
de su abrazo, al sembrar el laurel y la pulpa cosechar
en haz de arroz y de algodón bajo este cielo generoso.
Para que nuestros retoños tengan sueños que vivir
en la armonía sutil con las estrellas y la luna
y el campo reverdece cual maravilla oportuna
en la voz de los capullos que comienzan a abrir .
Dándole gracias al universo por tan hermoso lar
amándonos al máximo en cada anochecer,
que se funde con los besos que se llevó la mar
cuando obligados por la luna haya que envejecer.
AUTOR: S. Gerardo Becerra G.
Domingo. 24 de mayo de 2015.
Composición registrada.
©Copyright.
en brazos de la noche hacia un eterno amanecer,
donde bulle el huerto en el oasis más fecundo
y en arpegios todo lo que inspira lo hagan renacer.
Mientras las arrugas y los callos de las manos
con las gotas de sudor marcarán la senda,
por donde progresemos juntos como hermanos
en ondas de arcoíris que suavicen la molienda.
Y el Padre de los tiempos con su vara y su callado
señale el camino de dulzura y probidad
y el pueblo latinoamericano forje aquilatado
el derrotero del pegaso que le dé su dignidad.
Para edulcorar las sierras, los valles y montañas,
los ríos, mares y los lagos y con dicha compartir,
en sus corrientes el néctar que se gesta en sus entrañas
cuando la vida a raudales les vaya a recibir.
Mientras arderé en brazos de mi amada al disfrutar
cada hora la miel de su mirada, con el calor hermoso
de su abrazo, al sembrar el laurel y la pulpa cosechar
en haz de arroz y de algodón bajo este cielo generoso.
Para que nuestros retoños tengan sueños que vivir
en la armonía sutil con las estrellas y la luna
y el campo reverdece cual maravilla oportuna
en la voz de los capullos que comienzan a abrir .
Dándole gracias al universo por tan hermoso lar
amándonos al máximo en cada anochecer,
que se funde con los besos que se llevó la mar
cuando obligados por la luna haya que envejecer.
AUTOR: S. Gerardo Becerra G.
Domingo. 24 de mayo de 2015.
Composición registrada.
©Copyright.
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