Littera
Poeta asiduo al portal
A Gema Carrillo
Quien a la sorda hora así te escribe
junto a la tenue luz de aquesta vela,
con recuerdos acaso se arde y hiela
del cabello en que impar belleza vive.
De los dedos, si trémulos, recibe,
pues tu mano las cuida y las sajela,
las letras en que el alma se revela
y sus códigos Lete no prescribe.
Nada sufras ni celes, cisne mío:
por más que aquel claror se apague pronto,
es al tuyo mi ser ferviente río
que, ya en contra los dioses hagan monto,
jamás someterá su orgullo y brío
sino besando el agua de tu ponto.
junto a la tenue luz de aquesta vela,
con recuerdos acaso se arde y hiela
del cabello en que impar belleza vive.
De los dedos, si trémulos, recibe,
pues tu mano las cuida y las sajela,
las letras en que el alma se revela
y sus códigos Lete no prescribe.
Nada sufras ni celes, cisne mío:
por más que aquel claror se apague pronto,
es al tuyo mi ser ferviente río
que, ya en contra los dioses hagan monto,
jamás someterá su orgullo y brío
sino besando el agua de tu ponto.
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