Orfelunio
Poeta veterano en el portal
A la luz de una vela
Verdaderamente, a la luz de una vela,
cuando el poeta no duerme,
aparecen los monstruos,
los religiosos tormentos,
el éxtasis amorfo,
lo seres mitológicos,
el poder del temor,
el miedo a saber la verdad
del sentido ambulante amoroso;
el olvido se marcha en su afán,
devolverle a la historia una tregua
con las letras del mosto locuaz,
que es el vino por excelencia
y nos debe al murmullo la sangre
con el rojo intuir del infierno;
unos años cumplidos de deuda
que nos place y construye un escrito.
Pero vivo, sigue caminando
por la estancia inconquistada,
la presencia de un demonio
que es el ángel de la guarda,
que seduce a los destinos avanzados
y retiene por la antigua retaguardia,
a colosos flor de los caninos
a la espera del aullido en la batalla.
¡Oh mundo sin ti!
¡Oh pena maldita!
¡Oh, tu sin vivir!
¡Oh, gran sodomita!
Sodomiza el profundo reptil
y que lluevan las letras repletas
de las gotas que perlas son mil
y un poeta sueña y dormita.
A la luz de una vela castigo,
a la luz de una vela placer,
a la luz de una vela testigo,
a la luz de una vela coser,
y Penélope hace y deshace...
Tu trabajo aún está por hacer.
¡Ay poeta, poeta!
¿Qué dirás al amigo
que dejó tantas letras
para verse contigo?
Le dirás Dulcinea,
le dirás tal Rolando,
le dirás todo Paris,
que el amor es Amaris
y la gula Alejandro.
No peques más archidemonio,
no tengas paz sin arrepiento,
que no sabrás lacedemonio,
si aún podrás por fundamento
que lo que he visto es un infierno;
Sancho Panza el buen intento
y Don Quijote el sacramento.
Cuando llegue Dante el divino
acompañado de la musa,
ten el labio leporino
por si tiene alguna duda;
que ser leo sea la excusa
en reverencia a su camino,
y si pregunta la confusa
hada amable del portal,
dile que tu estar es sangre
de un dominio celestial,
porque el don se da en el padre
y en el hijo espiritual.