licprof
Poeta fiel al portal
cansado de masturbarme durante la maldita cuarentena
despuès de 3 meses entre 4 paredes (solo salìa a comprar comida)
fui a ver a 2 minas que conocìa: se alegraron de verme,
cogimos y charlamos un poco, con el peligro que ello implicaba:
te podìan meter preso por el solemne delito de salir al aire libre y echarte un polvo:
o peor podìas contraer la puta enfermedad cuya cura nadie conocìa, a ciencia cierta
pero estaba recontra podrido de las 4 paredes, temìa volverme loco de remate
asì que asido a mi barbijo, caminè unas pocas cuadras, toquè un timbre conocido
y allì estaba cogiendo con mis amigas, las hermosas putas que, segùn parecìa,
no tenìan una puta moneda partida al medio
me llamaba poderosamente la atenciòn lo bien que me trataban: mi padre
habìa fallecido hacìa algùn tiempo y estaba absolutamente harto
de estar solo como un perro a quien se ha abandonado una noche de otoño
o de invierno
asì que fui y garchamos con mis ya amigas: despuès de acabar, yo hablaba hasta por los codos:
las minas reìan a carcajadas, seguramente yo decìa toda clase de idioteces, narraba desvarìos
ponièndome en la posiciòn de vìctima de no sè què, una estupidez, me encantaba decir disparates
para que ellas rieran: siempre se juegan otras cosas, màs allà del tema especìfico o en cuestiòn
despuès me fui, felizmente habìa podido acabar, me habìa echado un buen par de polvos:
ellas cogìan muy bien, sabìan bien lo que hacìan, 2 expertas francamente:
me volvì caminando bajo el sol de la tarde pero maldiciòn querìa màs, el sexo
es un hambre siempre insatisfecha, insaciable. màs comès y màs querès,
un balde siempre agujereado
me sentìa un viejo choto, contando alegremente mis hermosos fracasos de bailarìn fallido:
si en mi juventud habìa cogido a diestra o siniestra, ahora no veìa una vagina ni por casualidad,
ni en figuritas, repetidas
me sentìa culpable pero una fuerza inhumana me impulsaba hacia aquella casa humilde
donde me esperaban mis amigas desnudas y siempre sonrientes:
eran simpàticas aquellas 2 minas, siempre se juegan otras cosas y
si bien el sexo es infinito, uno quiere estar con otra persona, no solo se trata de coger, garchar,
siempre se juegan otros intereses
otras minas simplemente me dejaban plantado, o no podìa acabar:
por alguna maldita razòn no podìa acabar, eyacular: seguramente, me habìa, idiota, pajeado demasiado,
no podìa decir como otros acaso: me da paja hacerme la paja ...
en ese ambiente cerrado habìa sido un medianamente famoso bailarìn, habìa tenido mi cuarto de hora de fama:
ahora no, no levantaba nada, planchaba toda la noche, toda la tarde (si era matinè), gracias si bailaba unos tanguitos
no cogìa ni por casualidad: estaba condenado para siempre,
todo habìa terminado para siempre: nunca màs volverìan aquellos tiempos fabulosos
aquellas èpocas bàrbaras
cuando me cogìa montones de pendejas, de veteranas
y todo mi problema consistìa
en qu eno se juntaran mis 2 amantes
en el salòn de baile
ahora estaba solo como un perro
bailando solo frente a un gran espejo roto
y enmohecido
entre 4 paredes
en medio de la noche y de la ciudad dormida
escribiendo cuasi poemas banalmente eròticos
que nadie leerìa
jamàs
mientras sonaba joan baez
cuyas hermosas letras no alcanzaba a entender ...
despuès de 3 meses entre 4 paredes (solo salìa a comprar comida)
fui a ver a 2 minas que conocìa: se alegraron de verme,
cogimos y charlamos un poco, con el peligro que ello implicaba:
te podìan meter preso por el solemne delito de salir al aire libre y echarte un polvo:
o peor podìas contraer la puta enfermedad cuya cura nadie conocìa, a ciencia cierta
pero estaba recontra podrido de las 4 paredes, temìa volverme loco de remate
asì que asido a mi barbijo, caminè unas pocas cuadras, toquè un timbre conocido
y allì estaba cogiendo con mis amigas, las hermosas putas que, segùn parecìa,
no tenìan una puta moneda partida al medio
me llamaba poderosamente la atenciòn lo bien que me trataban: mi padre
habìa fallecido hacìa algùn tiempo y estaba absolutamente harto
de estar solo como un perro a quien se ha abandonado una noche de otoño
o de invierno
asì que fui y garchamos con mis ya amigas: despuès de acabar, yo hablaba hasta por los codos:
las minas reìan a carcajadas, seguramente yo decìa toda clase de idioteces, narraba desvarìos
ponièndome en la posiciòn de vìctima de no sè què, una estupidez, me encantaba decir disparates
para que ellas rieran: siempre se juegan otras cosas, màs allà del tema especìfico o en cuestiòn
despuès me fui, felizmente habìa podido acabar, me habìa echado un buen par de polvos:
ellas cogìan muy bien, sabìan bien lo que hacìan, 2 expertas francamente:
me volvì caminando bajo el sol de la tarde pero maldiciòn querìa màs, el sexo
es un hambre siempre insatisfecha, insaciable. màs comès y màs querès,
un balde siempre agujereado
me sentìa un viejo choto, contando alegremente mis hermosos fracasos de bailarìn fallido:
si en mi juventud habìa cogido a diestra o siniestra, ahora no veìa una vagina ni por casualidad,
ni en figuritas, repetidas
me sentìa culpable pero una fuerza inhumana me impulsaba hacia aquella casa humilde
donde me esperaban mis amigas desnudas y siempre sonrientes:
eran simpàticas aquellas 2 minas, siempre se juegan otras cosas y
si bien el sexo es infinito, uno quiere estar con otra persona, no solo se trata de coger, garchar,
siempre se juegan otros intereses
otras minas simplemente me dejaban plantado, o no podìa acabar:
por alguna maldita razòn no podìa acabar, eyacular: seguramente, me habìa, idiota, pajeado demasiado,
no podìa decir como otros acaso: me da paja hacerme la paja ...
en ese ambiente cerrado habìa sido un medianamente famoso bailarìn, habìa tenido mi cuarto de hora de fama:
ahora no, no levantaba nada, planchaba toda la noche, toda la tarde (si era matinè), gracias si bailaba unos tanguitos
no cogìa ni por casualidad: estaba condenado para siempre,
todo habìa terminado para siempre: nunca màs volverìan aquellos tiempos fabulosos
aquellas èpocas bàrbaras
cuando me cogìa montones de pendejas, de veteranas
y todo mi problema consistìa
en qu eno se juntaran mis 2 amantes
en el salòn de baile
ahora estaba solo como un perro
bailando solo frente a un gran espejo roto
y enmohecido
entre 4 paredes
en medio de la noche y de la ciudad dormida
escribiendo cuasi poemas banalmente eròticos
que nadie leerìa
jamàs
mientras sonaba joan baez
cuyas hermosas letras no alcanzaba a entender ...