TAVOAM
Poeta veterano
Abuelo:
No te imaginas como quisiera despertar de esta pesadilla
esta pesadilla real que no deja de clavarse en mi piel
recordándote y volviendo a compartir contigo aquellos hermosos momentos
nuestros juegos y aventuras, tan solo en mis sueños.
Pensaba si allá arriba sigues despertándote para ver el aurora,
si tal vez eres tu el que pinta la noche de estrellas,
tu sabes que esas noches me encantan, creo ver tu cara
asomándose en aquella nube para saber que tal anda el mundo . . .
Si quieres saberlo, un poco mal, mal si tu ya no estás,
los oídos de mi alma extrañan tus sabias palabras
nada importa sino el amor me dijiste un día y creéme,
aún trato de aprenderlo.
Al menos mi corazón aprendió a mar a una mujer como tu querías,
aunque este amor es uno de esos imposibles,
vivo feliz abuelo, aprendí a amar como tu lo hiciste,
sin muros que detengan el sentimiento.
Algún atardecer subiré contigo, romperé esta cruel lejanía
y allí en lo más alto de la vida viviremos juntos
esos momentos que el destino nos quitó, sí que será una larga espera
pero mientras corre el tiempo andaré tus pasos . . .
Andando el camino de tus huellas pero con paso diferentes
en el sendero que yo trazaré buscando su final a tu lado
donde pueda abrazarte y volver a reir oyendo tus historias . . .
las nuevas historias del cielo.
No te imaginas como quisiera despertar de esta pesadilla
esta pesadilla real que no deja de clavarse en mi piel
recordándote y volviendo a compartir contigo aquellos hermosos momentos
nuestros juegos y aventuras, tan solo en mis sueños.
Pensaba si allá arriba sigues despertándote para ver el aurora,
si tal vez eres tu el que pinta la noche de estrellas,
tu sabes que esas noches me encantan, creo ver tu cara
asomándose en aquella nube para saber que tal anda el mundo . . .
Si quieres saberlo, un poco mal, mal si tu ya no estás,
los oídos de mi alma extrañan tus sabias palabras
nada importa sino el amor me dijiste un día y creéme,
aún trato de aprenderlo.
Al menos mi corazón aprendió a mar a una mujer como tu querías,
aunque este amor es uno de esos imposibles,
vivo feliz abuelo, aprendí a amar como tu lo hiciste,
sin muros que detengan el sentimiento.
Algún atardecer subiré contigo, romperé esta cruel lejanía
y allí en lo más alto de la vida viviremos juntos
esos momentos que el destino nos quitó, sí que será una larga espera
pero mientras corre el tiempo andaré tus pasos . . .
Andando el camino de tus huellas pero con paso diferentes
en el sendero que yo trazaré buscando su final a tu lado
donde pueda abrazarte y volver a reir oyendo tus historias . . .
las nuevas historias del cielo.
TAVO.
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