Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gritaba tan fuerte la vida a tu lado
que callarla imposible parecía
Sin rendirte, tu voz embravecida
llenaba de esperanza cada día.
Pero hoy he vuelto a oír las campanas
y tus recuerdos acaricio el aire.
Se ha vestido de ausencia ya tu puerta
y de silencios se cubrió tu calle.
Y el reloj evoca horas compartidas,
la plaza solitaria fue quedando,
las agujas pasando van sin prisas,
aferradas al viejo campanario.
Tus huellas desgastes en la vereda
escoltadas por sombras de recuerdos
se cruzan con mis pasos por tu calle.
y llorando tu muerte yo la siento.