legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este poema va dedicado a la memoria de mi mejor amigo que acaba de partir a lo eterno...
Aún en los albores del camino
que a prisa cotidiana recorrías
agotando tus recias energías,
extinguióse la llama de tu sino.
Al momento fatal de tu destino,
entre alegres y duras travesías,
tras tropiezos y glorias, tú traías
épicos lauros como pergamino.
Anocheció la sombra de tu ocaso
y en ayes de dolor fueron las horas,
disolviendo tus hálitos de vida.
Un reguero de estrellas a tu paso
despertaba a las cándidas auroras
y en el cielo, gloriosa bienvenida.
que a prisa cotidiana recorrías
agotando tus recias energías,
extinguióse la llama de tu sino.
Al momento fatal de tu destino,
entre alegres y duras travesías,
tras tropiezos y glorias, tú traías
épicos lauros como pergamino.
Anocheció la sombra de tu ocaso
y en ayes de dolor fueron las horas,
disolviendo tus hálitos de vida.
Un reguero de estrellas a tu paso
despertaba a las cándidas auroras
y en el cielo, gloriosa bienvenida.
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