EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Dibujando en el atelier del cielo
pomposas nubes blancas, - como en casa
solía pergeñar, a pulso en vuelo -,
sobre el lienzo o bien entre la argamasa;
mi gemelo, traza una permanencia.
Frutos de su genio y de la fortuna,
su magisterio deja y su excelencia
tras el arco del iris y la luna.
Una correspondencia que biunívoca
atrapa al cielo con el horizonte
y en una traza mágica e inequívoca
con su pincel desmaya al Aqueronte.
En este jardín amplio de colores
su fresco más notable toma vida,
no sólo de la gracia y los fulgores
también de la esperanza concebida.
¡Célula viva soy de ti, gemelo,
una réplica exacta de tu karma!
Por tanto, vivirás en mi respiro
y en cada flor veré la primavera
elucubrando un portentoso anhelo
para que pintes de luz mi pradera.
pomposas nubes blancas, - como en casa
solía pergeñar, a pulso en vuelo -,
sobre el lienzo o bien entre la argamasa;
mi gemelo, traza una permanencia.
Frutos de su genio y de la fortuna,
su magisterio deja y su excelencia
tras el arco del iris y la luna.
Una correspondencia que biunívoca
atrapa al cielo con el horizonte
y en una traza mágica e inequívoca
con su pincel desmaya al Aqueronte.
En este jardín amplio de colores
su fresco más notable toma vida,
no sólo de la gracia y los fulgores
también de la esperanza concebida.
¡Célula viva soy de ti, gemelo,
una réplica exacta de tu karma!
Por tanto, vivirás en mi respiro
y en cada flor veré la primavera
elucubrando un portentoso anhelo
para que pintes de luz mi pradera.