Josefina Baró
Poeta recién llegado
No sé si segundos pasaron
O quizá una eternidad
Desde que mis ojos te miraron
Casi por casualidad
Destacarte era fácil
A pesar de la multitud
Tu elegancia y tu porte grácil
Eran deslumbrante virtud
Te tomé con cuidado
Latiendo enloquecido mi corazón
Me di cuenta de que te había amado
Sin siquiera importarme la razón
Cada día acariciaba
Tu vestido de roja seda
Cada día te dedicaba
Los mejores versos que pudiera
Cruel, frío, inexorable
El tiempo pasa
Sin prisa pero sin pausa
Y te arranca tu rubor tan adorable
Tus bellos vestidos
Antes del color de la sangre
Yacen grises y caídos
Como hojas de otoño en la tarde
¡Cómo te extrañare, bella flor!
Ahora mis recuerdos son mi único consuelo
En esta noche de duelo
Ya que hasta las estrellas ocultaron su resplandor
O quizá una eternidad
Desde que mis ojos te miraron
Casi por casualidad
Destacarte era fácil
A pesar de la multitud
Tu elegancia y tu porte grácil
Eran deslumbrante virtud
Te tomé con cuidado
Latiendo enloquecido mi corazón
Me di cuenta de que te había amado
Sin siquiera importarme la razón
Cada día acariciaba
Tu vestido de roja seda
Cada día te dedicaba
Los mejores versos que pudiera
Cruel, frío, inexorable
El tiempo pasa
Sin prisa pero sin pausa
Y te arranca tu rubor tan adorable
Tus bellos vestidos
Antes del color de la sangre
Yacen grises y caídos
Como hojas de otoño en la tarde
¡Cómo te extrañare, bella flor!
Ahora mis recuerdos son mi único consuelo
En esta noche de duelo
Ya que hasta las estrellas ocultaron su resplandor