Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Danzaba con la muerte en aquel día
ella nuevamente seguía mis pasos
apostamos si vivía o moría
con sus juegos horrendos y macabros.
Más yo le propuse a la muerte algo
para ver si se alejaba en el ocaso
de allí comenzó la gran aventura
la muerte testaruda, seguía rondado.
Caminamos juntos muy de la mano
en caminos oscuros, estrechos y largos
tentamos con diferentes métodos
ostentamos el cuello con nudos y lasos.
Hasta la orilla del mar llegamos
ni uno ni otro, el juego podía ganarlo
la muerte muy de cerca me seguía
aun no se, como es que pude evitarlo.
Evitar el daño de entregar mi vida
razón suficiente para seguir jugando
burlar nuevamente su ira y envidia
para salir airoso y seguir amando.
Jugando el juego encantador de vida
su juego macabro seguirá tentando
la muerte, triste, llorona y abatida
salió corriendo desde muy temprano.
ella nuevamente seguía mis pasos
apostamos si vivía o moría
con sus juegos horrendos y macabros.
Más yo le propuse a la muerte algo
para ver si se alejaba en el ocaso
de allí comenzó la gran aventura
la muerte testaruda, seguía rondado.
Caminamos juntos muy de la mano
en caminos oscuros, estrechos y largos
tentamos con diferentes métodos
ostentamos el cuello con nudos y lasos.
Hasta la orilla del mar llegamos
ni uno ni otro, el juego podía ganarlo
la muerte muy de cerca me seguía
aun no se, como es que pude evitarlo.
Evitar el daño de entregar mi vida
razón suficiente para seguir jugando
burlar nuevamente su ira y envidia
para salir airoso y seguir amando.
Jugando el juego encantador de vida
su juego macabro seguirá tentando
la muerte, triste, llorona y abatida
salió corriendo desde muy temprano.
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