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A la Noche

Rolando Kindelan Nuñez

Poeta fiel al portal
Esta amiga que siempre está de gala,
siempre vestida de negro,
con lentejuelas del color que le dé quien las mire.
Es la misma doncella que elegí para salir,
la que me ayudó a conciliar el sueño,
a encontrar las figuras de su traje
y que cuando romanceaba fue testigo de mis frases amorosas.

Esta compañera incansable que siempre nace al morir el día,
fue consejera de momentos de insomnio;
es tan bella con sólo una figura en el pecho
que cambia de color tras 7 días:
que da soporte a la vida de los animales nocturnos,
y regula mucho más que las mareas.

Bajando la pendiente de la vida me acompaña...
Las siluetas se ofuscan en su vestuario
vetadas por los alumbrones de la acera...
El silencio, tu compañero, complice mío,
de mis maldades santas... nos abraza eternamente.

Cuando al fin descubro tus hombros me recuesto,
me acoges en tu regazo como a un bebe grande
y descanso... descanso feliz porque sé
que aunque desaparezcas,
nunca tomas más que medio día para aparecer.
 
En la noche se esconden toda clase de criaturas, algunas reales, otras no tanto. Caricia nocturna que nos lleva, romántica, a los confines del universo y nos regresa con manos de plata a la cuna.

Bellos versos. Un placer recorrer estos rincones.

Saludos
 
Esta amiga que siempre está de gala,
siempre vestida de negro,
con lentejuelas del color que le dé quien las mire.
Es la misma doncella que elegí para salir,
la que me ayudó a conciliar el sueño,
a encontrar las figuras de su traje
y que cuando romanceaba fue testigo de mis frases amorosas.

Esta compañera incansable que siempre nace al morir el día,
fue consejera de momentos de insomnio;
es tan bella con sólo una figura en el pecho
que cambia de color tras 7 días:
que da soporte a la vida de los animales nocturnos,
y regula mucho más que las mareas.

Bajando la pendiente de la vida me acompaña...
Las siluetas se ofuscan en su vestuario
vetadas por los alumbrones de la acera...
El silencio, tu compañero, complice mío,
de mis maldades santas... nos abraza eternamente.

Cuando al fin descubro tus hombros me recuesto,
me acoges en tu regazo como a un bebe grande
y descanso... descanso feliz porque sé
que aunque desaparezcas,
nunca tomas más que medio día para aparecer.
La noche para encontrar ese mundo de caricias, esos espacios
donde la compañia intima vive con el alma. color oscuro
para las claridades. felicidades.
excelente. luzyabsenta
 

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